Esta enfermedad…es…para la gloria de Dios (Juan 11:1-10)

ver. juan 11.3 copyCuando un cristiano piadoso se descompuso y llegó a la puerta de la muerte, algunos de sus amigos se acercaron a su camilla para orar que Dios lo restaure. El último en orar hizo mención de la fidelidad del siervo enfermo, y concluyó su petición diciendo “Señor, tu sabes que él te ama”. Después de un momento de silencio, el creyente enfermo le replicó, “Yo entiendo que sus intenciones son buenas, pero no roges por mí recuperación en base de mí amor por el Señor. Cuando Lázaro estuvo enfermo, María y Marta enviaron a Jesús, pero su petición no se basaba en el amor de Lázaro hacia Jesús. Ellas le dijeron, ‘Señor, él que tu amas está enfermo’. No es mi pobre relación con Dios que llama su atención a mi situación sino su perfecto amor por mí que es mí fuente de fuerza y esperanza.”

Juan 11:1-10
1 Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea de María y de Marta su hermana.

2 (María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con sus cabellos.

3 Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor, he aquí el que amas está enfermo.

4 Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

5 Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro.

6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.

7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.

8 Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos apedrearte, ¿y otra vez vas allá?

9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo;

10 pero el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él.

Tenemos delante nosotros hoy un acontecimiento que no se registra en los otros evangelios. Esto hace a muchos dudar de su autenticidad. Pero no es necesario que todo suceso de la vida de Jesús esté representado en cada uno de los evangelios para que tenga validez o credibilidad. Pero el asunto aquí es que se trata de la resurrección de un muerto y que ocurrió en un entorno tan público. Así que, genera preguntas en cuanto a por qué no se encuentra en otras fuentes. Pero debemos concluir que es un evento histórico y de que Juan es un testigo ocular de este suceso.

Lázaro es el hermano de María y Marta quienes son íntimos amigos de Jesús. Ellos viven en Betania a unos dos kilómetros de Jerusalén mientras Jesús se encuentra en Betania al otro lado del Jordán (Juan 10:40). Jesús va a obra de una manera milagrosa para mostrar su deidad y glorificar al Padre. Pero a la misma vez nos enseña una lección importante acerca de la manera en que Jesús interviene en nuestras vidas cuando le rogamos que interceda. Vamos a ver que Dios nos ama de una manera tremenda.

I. La gran necesidad de los amados. Vs. 1-4

A. Es necesario entender que hasta los seres queridos de Dios se enferman. Vs. 1-3  Es una mentira decir que si uno se entrega al Señor no sufrirá más enfermedad. Lázaro es íntimo amigo de Jesús y se encuentra enferma justamente para traer gloria a Dios según verso 4.

Si vos te encontrás en un estado delicado de salud, podés encontrar socorro en que Dios tiene todo bajo Su control. Aún los que Cristo ama compartirán en la angustia de la vida de un mundo bajo la maldición del pecado.

B. Debemos reconocer que Dios reconoce nuestras necesidades.  V. 4  Jesús respondió a sus discípulos que esta enfermedad no iba a resultar en la muerte de Lázaro. Dice que Lázaro va a jugar un papel integral en un suceso que va a revelar la gloria de Dios en el Hijo.

II. Los retrasos del amor. Vs. 5-6

A. El amor de Dios no nos garantiza la rapidez de su respuesta. V. 5  Jesús ama a esta familia y tiene una relación especial con ellos. Es cierto que María y Marta esperaban una respuesta pronta de parte de Jesús para sanar a su hermano. Pero Dios tiene todo bajo su control y no está limitado por el tiempo.

Cuando la respuesta a tu oración viene tarde, debés de estar seguro que no está fuera del plan de Dios para tu vida.

B. La tardanza en la respuesta tiene un propósito. V. 6  Jesús no empezó a acercarse a la casa del Lázaro al recibir las noticias acerca de su enfermedad para mostrar su grandeza y control sobre los asuntos de la vida cotidiana. La manera en que Dios obra demuestra su amor divino y no es igual a nuestro amor humano.

III. El andar en la luz. Vs. 7-10

En el capítulo 10:39 Jesús se había escapado de las manos de los judíos y ahora sus discípulos se preocupan de que se vaya a exponer a la posibilidad de su captura.

Jesús muestra una actitud que no es fatalista sino el opuesto de la cobardía. Tiene una gran confianza en la voluntad del Padre en la hora que está por llegar. Jesús tiene el coraje de enfrentarse con sus enemigos para poder así cumplir con la voluntad de su Padre en la vida de Lázaro.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 17 de agosto, 2014

[youtube http://youtu.be/D3e3YQH3qSA]

¡A Trabajar! (Juan 9:1-7)

carpe diem   Carpe diem es una locución latina que literalmente significa ‘toma el día’, que quiere decir ‘aprovecha el momento’, en el sentido de no malgastarlo. Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, I, 11): «Carpe diem quam minimum credula postero.”

El adagio latino podría equivaler a oraciones en castellano como «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» o «vive cada momento de tu vida como si fuese el último». Es un tópico literario, o tema recurrente, en la literatura universal como exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado.

En 1854, una joven de sólo 18 años de edad se dio cuenta de que, incluso para ella la luz del día se desvanecía y ella nos hizo acordar a trabajar porque la noche viene, cuando no vamos a ser capaces de trabajar para el Señor nunca más. Basado en el pasaje de Juan 9:4 donde dice, «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar,» Anna L. Coghill escribió las palabras de este antiguo himno. Y con los años el himno nos recuerda que nuestros días sobre la tierra están contados debido a la muerte o porque Jesús podría venir de nuevo en cualquier momento. Así que debemos ser desafiados a entrar en la obra del Señor, mientras que nosotros tenemos la salud y la libertad para hacerlo. Porque el tiempo para hacer esto se está poniendo más corto para cada uno de nosotros. (Escucha la música aquí.)

Pronto la noche viene,

¡Listos a trabajar!

¡Listos!, que muchas almas

hay que rescatar.

¿Quién de la vida el día

puede desperdiciar?

«Viene la noche y nadie

puede trabajar.»

pronto la noche viene

Juan 9:1-7

 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

I. El problema que precipitaba la curación. (Vs. 1-2)

A. Falta de visión. (V. 1)  No es simplemente que el hombre ciego no pudo ver, sino que los discípulos de Jesús no estaban atentos a las necesidades de este hombre inconverso. ¿Tenés un plan para alcanzar a los necesitados en tu alrededor?

B. Falta de compasión. (V. 1)  Nadie trajo el hombre a Jesús. Sin embargo Jesús lo vio en su condición y va a hacer algo para ayudarlo.  ¿Te preocupás por las necesidades espirituales de los demás?

C. Falta de comprensión. (V. 2)  Los discípulos pensaron equivocadamente que el sufrimiento era siempre el resultado del pecado. Esto los llevó a preguntar por qué el hombre tuvo que sufrir aquel infortunio.

II. El propósito de la condición de ceguera. (Vs. 3-5)

A. Traerle gloria a Dios. (V. 3)  Jesús aclara la situación asegurándolos de que el sufrimiento no es siempre consecuencia del pecado. El hombre se encontró en tal estado de desgracia porque era la voluntad de Dios para traerles gloria a Dios Padre y a Dios Hijo. Un comentarista aclara que Dios no hizo al hombre sufrir tanto tiempo simplemente curarlo y así mostrar su majestad.

“Dios anuló aquella desgracia que le había tocado desde niño para que aquel hombre, ya de mayor, pudiera, al recobrar la vista, ver la gloria de Dios en la faz de Cristo” (Bruce citado en Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. II p.85).

Fíjense lo que dijo Pablo de su condición en Filipenses 4:11, «…he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.»

ver. juan 9.3

B. Animar a más obreros. (Vs. 4-5)  En el versículo 4 Jesús dice más bien que “nosotros debemos” trabajar mientras exista la posibilidad de realizar tareas. Vendrá la noche cuando se acabará toda oportunidad. El día se entiende por la luminosidad. Según el verso 5, Jesús es la luz de mundo y brilló más fuerte mientras Él estuvo en la tierra durante su Encarnación. Pero pronto viene la noche cuando nadie más tendrá la oportunidad de aprovechar de la luz y sufrirá la noche perpetua. Así que, es imprescindible y urgente que nosotros nos dediquemos a llevar al mundo el mensaje de que Jesús puede curar la ceguera del pecado.

II. El poder que produjo la curación. (Vs. 6-7)

A. El poder de nuestro Dios no tiene límite alguno. (V. 6)  A pesar que este episodio nos hace preguntar por qué Jesús sanó usando barro y saliva, tenemos que llegar a la conclusión de que nuestro Dios no está limitado para obra en la vida de nadie. Es cierto que Jesús realizó varias cosas en un Día de Reposo que estaban prohibidas por las autoridades religiosas. Y también hubo una creencia acerca de poderes curativos en la saliva. Además Dios formó al hombre del polvo Gen. 2:7. Pero parece ser que sus acciones fueron los de un creador más que nada.

B. Ejercitar fe en Jesús produce resultados. (V. 7)  (Ejemplo: Eliseo y Naamán en II Reyes 5:10-14).

Naamán Rio Jordán