¿Qué es la motivación?

¿Qué es la motivación? El diccionario define la motivación como «aquello que da sentido y dirección a la conducta». Según esta definición, estamos buscando algo que nos lleve a hacer el ejercicio, algo que nos pone en movimiento. ¿De dónde viene ese ‘algo’? Para algunas personas, como los atletas, puede venir del deseo de competir y ganar. Para otros, puede provenir de un deseo de estar sano o vivir más tiempo para sus hijos. Para la mayoría, la pérdida de peso es a menudo el objetivo. Pero, ¿eso es suficiente para motivarnos? A juzgar por los problemas de la obesidad, sería un no.

El problema de la motivación es que muchos de nosotros creemos que es algo que nos vendrá si esperamos lo suficiente…que algún día vamos a despertar y finalmente desear hacer el ejercicio. En lugar de creer en esa fantasía, tal vez todo iría mejor al darnos cuenta de que la motivación es algo que creamos, no algo que esperamos.

En el mundo de la motivación personal muchas veces encontramos la fuerza necesaria para poder lograr nuestras metas. Pero ¿qué de nuestra motivación para vivir la vida cristiana con éxito? Lamentablemente nuestra carne es muy propensa a mantenernos en la misma posición espiritual durante mucho tiempo. En vez de seguir creciendo nos encontramos estancados a menudo.

Participantes Activos en la Santificación – predica de Jaime Greenwood, 2 de septiembre, 2012

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Filipenses 2:12-18

12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor,

13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

14 Haced todo sin murmuraciones y contiendas,

15 para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;

16 asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.

17 Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros.

18 Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo.

Pablo escribe esta porción de su carta a los Filipenses para animarlos a implementar un plan que incluye metas bíblicas para su crecimiento espiritual. Pablo enseña que a diferencia de la motivación de realizar un ejercicio corporal, no estamos solitos para crear nuestra motivación personalmente, sino Dios nos acompaña durante todo el proceso y con el comienzo. Así que, es de esperar encontrar a todos los creyentes activamente en búsqueda de nuevos niveles de santificación.

I. El creyente está exhortado constantemente a crecer en los asuntos que pertenecen a su salvación v. 12-13

A. Ser obediente a los mandatos cristianos. V. 12a

Esta palabra traducida obediencia es algo que ocurrió en el pasado y sigue vigente en el presente. El término expresa la postura de un hombre en relación a los poderes morales o religiosos dominantes, sea en un buen o mal sentido: Ro. 6:16[1] Como un término para la actividad religiosa debe siempre ser contemplado dentro de la esfera de una religión que recibe la divina Palabra por el escuchar y después se convierte en una acción[2] Pablo dice que no solo puede ser el anhelo del creyente obedecer en la presencia de sus líderes cristianos sino en todo momento. No solamente motivado desde el lado de afuera, sino una motivación interna producida como resultado de la regeneración.

No somos obedientes porque si no vamos al infierno. Somos obedientes porque hemos sido rescatados del infierno y llamados a andar en una nueva vida.

B. Activamente participar en procurar la santificación. V. 12b

La palabra griega traducida ocupaos significa trabajar hasta lograr el fin deseado. Algunas religiones sacan este versículo de su contexto para decir que el ser humano tiene un papel importante en terminar su salvación una vez comenzada por la fe en Cristo.  Pero a la luz de los pasajes como por ejemplo Ef. 2:8-9 y Rom. 3:21-24 llegamos a la conclusión que esto es totalmente imposible. Más bien hace referencia a la responsabilidad de cada creyente de ser obediente a participar en la santificación. 3:13-14

La actitud correcta involucra tanto un temor de Dios saludable que implica evitar ofender a Dios y un temblor del mismo, término que se utiliza para describir la ansiedad de quien desconfía completamente en su capacidad para cumplir con todos los requisitos necesarios, pero religiosamente hace todo lo posible por cumplir con su deber.[3]

¿Hace cuanto que estás preocupado por si cumplís la voluntad de Dios con tu vida?

C. Realizar que Dios es quien produce todas las buenas obras V. 13

Nuestra participación en nuestra santificación siempre viene acompañada por Dios y Su poder. Las palabras produce y hacer provienen del mismo verbo que se traduce literalmente “energía.” La producción de nuestro obrar es posible por nuestro Dios quien nos da el deseo y la fuerza para poder cumplir la buena voluntad de Dios. Tenemos a nuestro alcance todos los recursos para obtener la victoria en la vida cristiana si estamos dispuestos a participar en el plan de Dios.   Dios es quien nos ha modelado a la salvación, para la gloria del cuerpo celestial: 2 Cor. 5:5.[4] No podemos culpar a Dios cuando faltamos ganas de hacer la voluntad de Dios. Si descuidamos la lectura de la Palabra de Dios no vamos a tener contacto con nuestro Dios y así faltamos ganas de andar en temor y temblor.

II. El creyente tiene un propósito para lograr. Vs. 14-16a; Mateo 5:16

A. Vivir una vida sin rechazar la voluntad de Dios. V. 14

Es tanto un rechazo de la voluntad de Dios como las circunstancias de nuestras vidas y un cuestionamiento de los propósitos de Dios en nuestras vidas. Murmurar significa hablar en voz baja quejándonos. Contiendas son cuestionamientos o críticas de la bondad y plan de Dios.

B. Vivir una vida en contraste con el mundo. Vs. 15-16a

Hay varias razones por las cuales los creyentes deben mantener la actitud correcta en medio de las circunstancias de la vida. Los inconversos se quejan y culpan a otros mientras los creyentes se gozan en el Señor. La sociedad es “torcida” =maligna y perversa pero el creyente debe ser irreprensible y sin mancha. Esto es llevar una vida libre de crítica en cuanto al pecado y maldad. El mundo es oscuro mientras el creyente brilla como una luz, demostrando un carácter plenamente cristiano. El mundo ofrece desilusión mientras el creyente “asido de la palabra de vida,” resplandece lo que es vivir la Palabra de Dios. Todo esto permite al creyente no solo vivir una vida gozosa sino también le permite ser un testigo de las verdades bíblicas.

III. El creyente recibe una promesa para creer. Vs. 16b-18

“¿Qué es esa promesa? Que el gozo viene de la sumisión.”[5]

A. Seremos gozosos en gloria si logramos la meta. V. 16b

B. Somos gozosos en la actualidad cuando nos rendimos en sacrificio. V. 17-18


[1] Kittel, Gerhard (Hrsg.) ; Bromiley, Geoffrey William (Hrsg.) ; Friedrich, Gerhard (Hrsg.): Theological Dictionary of the New Testament. Grand Rapids, MI : Eerdmans, 1964-c1976, S. 1:223-224

[2] Ibid

[3]Strong, James: The Exhaustive Concordance of the Bible. electronic ed. Ontario : Woodside Bible Fellowship., 1996, S. G5156

[4] Kittel, Gerhard (Hrsg.) ; Bromiley, Geoffrey William (Hrsg.) ; Friedrich, Gerhard (Hrsg.): Theological Dictionary of the New Testament. Grand Rapids, MI : Eerdmans, 1964-c1976, S. 3:635

[5]Wiersbe, Warren W.: The Bible Exposition Commentary. Wheaton, Ill. : Victor Books, 1996, c1989, S. Php 2:16

Ocuparse en Buenas Obras

Tito 3:3-8

Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,

nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,

el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna.

Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 26 de agosto, 2012

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En general se acepta que el término fue introducido en la Grecia antigua por el dramaturgo Esquilo, o cualquier otro que escribió Prometeo encadenado. Ahí (línea 11), el autor contó un mito de cómo las criaturas primitivas fueron creados para ser humano, al principio no tenían conocimiento, habilidades, o ningún tipo de cultura, de modo que vivían en cuevas, en la oscuridad, con constante miedo de sus vidas. Zeus, el rey tiránico de los dioses, decidió destruirlos, pero Prometeo, un Titán, cuyo nombre significa «presciencia», de su » filántropos tropos » o su «naturaleza amante de la humanidad » les dio dos regalos emancipadores, para mejorar la vida: “el fuego,” símbolo de todo el conocimiento, las habilidades, la tecnología, las artes y la ciencia, y «esperanza ciega» o el optimismo. Los dos fueron juntos – con el fuego, los seres humanos podrían ser optimista, con optimismo, pudieron utilizar el fuego de manera constructiva, para mejorar la condición humana.

La nueva palabra, filántropos, combinó dos palabras: Philos, «amar» en el sentido de beneficiar, cuidar y nutrir, y anthropos, «el ser humano» en el sentido de «humanidad.» En ese momento mítico en el tiempo, la individualidad humana aún no existía porque no había una cultura – incluyendo el lenguaje, las habilidades y otros atributos diferenciadores. Lo qué Prometeo evidentemente amó, por lo tanto, no era ningún hombre o grupo de individuos, sino a la humanidad como una tipo de ser, el potencial humano – en lo que estos seres proto-humanos podrían convertirse con «fuego» y «esperanza ciega». Los dos regalos en efecto completaron la creación del ser humano como un ser claramente civilizado. “Filantropía,” amar lo que es ser humano, fue pensado ser lo que era la clave y la esencia de la civilización.

Los griegos adoptaron el «amor a la humanidad» como un ideal educativo, cuyo objetivo es la excelencia (areté)-el desarrollo personal máximo, del cuerpo, la mente y el espíritu, que es la esencia de la educación liberal. El Diccionario Filosófico de la Academia Platónica define la filantropía como: «Un estado de hábitos buenos de la educación derivados de amor a la humanidad que es un estado de ser productivo en beneficio de los seres humanos.». La filantropía fue traducida más tarde por los romanos en latín simplemente como, humanitas – humanidad. Y porque el regalo de empoderamiento de humanidad de Prometeo se rebeló contra la tiranía de Zeus, la filantropía también se asoció con la libertad y la democracia. Tanto Sócrates como las leyes de Atenas fueron descritos como «filantrópica y democrática», una expresión común, con la idea de que los humanos filantrópicos son fidedignos de auto-gobernarse.

La «filantropía» mejor se puede definir como «las iniciativas privadas de bien público, centrándose en la calidad de vida». Esto lo distingue del gobierno (iniciativas públicas de bien público) y los negocios (iniciativas privadas para el bien privado). La omisión del artículo definido «el» por «bien público» evita el dudoso supuesto que alguna vez hay un único conocible bien público y, en cualquier caso, la gente rara vez está de acuerdo en lo que podría ser, más bien, esta definición se limita a decir que el benefactor propone un beneficio «público» en lugar de un beneficio exclusivamente «privado.» La inclusión de la «calidad de vida», asegura el énfasis humanista fuerte del arquetipo de Prometeo.

En el versículo 4 de nuestro texto hoy, aparece el término filantropía traducida “amor para con los hombres.” La definición de la palabra según los hombres nos hace entender, entonces, porque tantas personas rechazan la bondad de Dios y Su amor. Llegamos a realizar que el ser humano cree ser capaz de ser bondadoso y filantrópico igual a Dios. Pero nuestro texto nos hace recordar quiénes éramos delante de un Dios justo antes de nuestra salvación, y cómo llegamos a estar bien delante de Él cuando fuimos salvos. Además, el Apóstol Pablo agrega al final nuestra responsabilidad como cristianos a la luz de nuestra posición en Cristo.

I. La condición del hombre pecaminoso. Vs.3

A. Lo que es. V. 3a

El primer término habla de que el hombre inconverso es a la vez intelectual y éticamente insensato (I Tim. 6:9 necio). La segunda palabra traducida “rebeldes” significa desobedientes y es un término con importancia teológica porque significa desobediencia contra Dios (Efesios 2:2). El tercer término conlleva la idea de vagar (Hebreos 3:10 traducido en v12).

B. Lo que hace. V. 3b

La concupiscencia es un deseo fuerte o una avidez. Y el hombre inconverso se caracteriza por una esclavitud a sus deseos fuertes. La malicia es una fuerza que destruye el compañerismo y se evidencia en la caída de Adán y Eva. La envidia refleja la naturaleza antisocial de la vida anterior.  Aborrecer es la esencia de la vida vieja que los creyentes llevaron antes de conocer a Cristo e implica que es un pecado que se multiplica rápido (I Juan 2:11; 3:15).

Cuando estas características del hombre inconverso se encuentran en la vida de uno que profesa ser cristiano, llegamos a realizar cuán lejos estamos de la voluntad de Dios.

 II. La aparición y obra de nuestro Salvador. Vs. 4-7

A. La motivación divino de la salvación. V. 4

Dios no nos salvó porque lo merecíamos. La Biblia enseña claramente en Efesios 2:1 que el hombre está muerto en sus delitos y pecados. No hay nada redimible en el hombre. Un autor agrega que los hombres “no están muertos a causa de actos pecaminosos que hayan cometido, sino debido a su naturaleza pecaminosa.[i]” Pero Dios es bondadoso o benigno, y en Su amor nos mandó al Salvador Jesucristo. Su manifestación en forma humana es solamente por su gracia y amor. I Timoteo 1:9-10

B. El plan divino de la salvación. V. 5

La salvación del hombre es el plan divino de Dios. Pero Pablo aclara que es a través de Jesucristo que uno tiene la salvación y no por ninguna cosa que nosotros pudiéramos imaginar o inventar para lograr la salvación. La misericordia de Dios es la única razón porque nos ha llegado la salvación. Efesios 2:4-5

El término lavamiento en este versículo ha sido mal traducido por muchas sectas y religiones supuestamente cristianas. Significa que la regeneración, o nuevo nacimiento, ha producido una purificación. Juan 3:5; Efesios 5:26-27 La regeneración no es el simple hecho de una restauración de algo malo para producir algo bueno. Significa un cambio total.

Esto es a través de la renovación del Espíritu santo quién es el agente de nuestra salvación. Un comentarista dijo que

“La renovación en el Espíritu Santo especifica la renovación resultante que acompaña la regeneración ‘nuevo nacimiento.’ El primero apunta al hecho de la entrada, mientras la otra señala la calidad de la nueva vida.[ii]

C. La realidad divina de la salvación. V. 6

Dios derramó su espíritu “ricamente” al momento de la salvación. Ahora el creyente tiene el poder de andar en vida nueva. Romanos 6:4 Pablo explica las implicaciones de nuestro andar más adelante.

D. El resultado divino de la salvación. V. 7

La justificación es el proceso divino dónde Dios declara al pecador arrepentido justo, y lo imputa la justicia de Jesucristo. Esto trae vida eterna al hombre muerto por la obra redentora de Jesús en el calvario. Pablo repite aquí que es una obra de gracia que es algo inmerecido. “Para que… viniésemos a ser herederos” es lo que le espera a cada hijo de Dios. La palabra traducida “conforme” también se puede traducir “según” nuestra esperanza de la vida eterna para demostrar que todavía esperamos el cumplimiento de nuestra herencia.

II. Las responsabilidades de los creyentes. V. 8

A. Afirmar lo que es la voluntad de Dios.

Pablo dice que es el papel del pastor enfatizar confiadamente las verdades del evangelio.

B. Hacer las obras buenas.

El evangelio debe producir en la vida de cada creyente el querer proclamar el mensaje de la redención.

Esto es proclamar al mundo que la bondad de Dios se manifestó y que quiere salvar al pecador arrepentido. El evangelio debe producir en la vida de cada creyente el querer proclamar el mensaje de la redención. Si no hacés lo que la vida cristiana demanda después de haber gustado de la salvación, es mí responsabilidad como pastor hacerte recordar que estás en incumplimiento y vivís fuera de la voluntad de Dios para tu vida. No es difícil entonces entender por qué la vida no va bien cuando uno no tiene en equilibrio su vida cristiana.


[i] MacArthur, John. La Biblia de Estudio MacArthur. (2004) Editorial Portvoz, Grand Rapids, Michigan.

 

[ii] Guthrie, Donald. The Pastoral Epistles. (1990) William B. Eerdmans Publishing Company; Grand Rapids, Michigan.