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Noviembre 2013

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Calendario para el mes de noviembre con la lectura bíblica y Visión para la Gran Comisión:

Visión para la Gran Comisión

Modelo Bíblico de Crecimiento Eclesiástico

Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.  (Lucas 5:1-4)

I. Apartándose de la tierra. (Lucas 5:1-4)

  1. Llegando al Evangelio – Normalmente necesita que hagamos algo para guiar a la conversación hacia las cosas del Señor, sea una conversación breve que lleva a una persona pensar en cosas espirituales.
  2. Cristo sabe dónde se encuentran los “peces,” tenemos que dependernos de Él para encontrarles y prepararles si vamos a verlos salvo para la gloria de Dios.

 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. (Lucas 5:4-5)

II. Echar las redes. (Lucas 5:4-5)

  1. Presentar el Evangelio – Es sumamente importante enseñar al hombre la verdad acerca de sí mismo y de Dios antes que podamos esperar verles tomar una decisión para Cristo.
  2. La Biblia nos enseña que es el Espíritu Santo que convence el mundo de pecado, justicia, y de juicio. (Juan 16:8)

Octubre 2013

octubre2

Calendario, lectura biblica y visión para la gran comisión para el mes de octubre:

Visión para la Gran Comisión

Modelo Bíblico de Crecimiento Eclesiástico

 Sin la mano de bendición de Dios, nada en absoluto que hacemos nosotros producirá la edificación de la iglesia, debemos trabajar que el Señor mismo nos manda a hacer. 

“Pero había entre ellos unos varones de Chipre y de Cirene, los cuales, cuando entraron en Antioquía, hablaron también a los griegos, anunciando el evangelio del Señor Jesús. 21 Y la mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó y se convirtió al Señor. 22 Llegó la noticia de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén; y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. 23 Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor. 24 Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. 25 Después fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a Antioquía. 26 Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.” (Hechos 11:20-26)

Modelo Bíblico de Crecimiento Eclesiástico

Conversar – Llegando al Evangelio

“hablaron”

Hechos 11:20

Evangelizar – Presentar el Evangelio

“anunciando”

Hechos 11:20

Asimilar – Comenzar el Discipulado Básico

“exhortó”

Hechos 11:23

Adoctrinar – Involucrar en la Iglesia

“enseñaron”

Hechos 11:26

septiembre 2013

septiembre

Visión para la Gran Comisión

¿Qué es la fuente de donde Dios va a llamar la próxima generación de misioneros lideres?

“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre. Y llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Tenían también a Juan de ayudante.” (Hechos 13:1-3)

I. Dios llama los misioneros de la iglesia local (vs. 1-2).

Dios llama a los que están involcrados en la iglesia local.  Dios es el único que llama en la iglesia local.   Dios no dejó a la iglesia sin liderazgo. Dios siempre tiene un propósito para los quien Él llama.

II. La iglesia local manda a los misioneros (v. 3).   

La iglesia local confirma el llamado.  La iglesia local  comisiona a los misioneros.  La iglesia local manda a los misioneros a realizar la obra. 

III. Los misioneros salen a la obra (vs. 4-5).

Los misioneros están guiados por Dios. Los misioneros predican el evangelio.

Hoy día necesitamos en nuestra iglesia los que quieren ser utilizados como misioneros. Fue la iglesia local en aquel entonces que produjo los primeros misioneros y más que nunca hoy necesitamos más misioneros. Todos nosotros tenemos la responsabilidad de entrenar líderes que Dios puede llamar a Su obra a través de Su Palabra. Después del llamado, la iglesia local tiene la responsabilidad de confirmar el llamado de Dios, animar y también apoyar a los que están dispuestos a servir en la obra del Señor.

 

Concierto Sagrado del Grupo Maranata

volante4x6.mbbc Tuvimos el privilegio de tener el grupo de la Facultad Bíblica Bautista Maranata en nuestra iglesia el día 24 de julio.  Aquí tenemos varios videos del concierto:

La Cruz Excelsa:

[youtube http://youtu.be/cLP6NSHXK-g]

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Cerca, más Cerca:

[youtube http://youtu.be/Pmbt7ZF4IQ0]

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Predica de Dr. Bruce Meyer:

[youtube http://youtu.be/UMJcIZkj2H0]

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Hay Que Actuar en el Momento Indicado (Juan 7:1-9)

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Juan 7:1-9

1  Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos procuraban matarle.

2 Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos;

3 y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces.

4 Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.

5 Porque ni aun sus hermanos creían en él.

6 Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto.

No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas.

Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido.

9 Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 21 de julio, 2013

[youtube http://youtu.be/Y7btTeB6aRs]

Me imagino que cada persona aquí presente ha sido tentada a pecar en algún momento esta semana pasada. Pero no hago referencia al pecado de codiciar a las posesiones de tu vecino, ni el pecado de mentir o robar sino el pecado de actuar sin la clara dirección de Dios en tu vida.

Sabemos que Jesús fue “tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado” según Hebreos 4:15. El registro de su tentación se conoce en los evangelios sinópticos por la visita de Satanás y las varias tentaciones presentadas por el Gran Engañado. Lo interesante es, que el evangelio de Juan no registra de forma explícita aquella tentación. Sin embargo, algunos autores mantienen que esta sección del Evangelio de Juan nos ofrece paralelos a las tentaciones registradas en Mateo y Lucas. Por ejemplo, en el Juan 6:15 la multitud intenta hacerle rey a Jesús, lo que equivaldría al momento en que Satanás tienta a Jesús con el ofrecimiento de todos los reinos del mundo. En el 6:31 viene la súplica que les provea el pan del cielo, cosa que parece semejante a la sugerencia de Satanás de convertir a las piedras en pan. En esta sección tenemos el acercamiento de los hermanos sanguinos de Jesús que desean que se suba a Jerusalén en la fiesta de los tabernáculos para presentarse como el Mesías, cosa que nos hace acordar de la tentación de Satanas de que Jesús se tirara del pinacle del templo (Brown citado en Morris, Leon, El evangelio Según Juan Vol. I, p447 nota al pie). Otro autor comenta que “podemos pensar que las tentaciones narradas de forma tan gráfica en Mateo y Lucas se fueron repitiendo a lo largo del ministerio de Jesús (Morris, p.447).

La manera en que Jesús responde a esta tentación de actuar sin la dirección de Su Padre  es una clara indicación de que nosotros debemos hacer cuando se presenta en nuestras vidas una nueva  oportunidad de hacer algo. Debemos asegurarnos de que forma parte del plan de Dios revelado en nuestras vidas y no elegir de forma apresurada el camino que vamos a seguir. Lo que vamos a aprender en este pasaje es que debemos espera actuar en el momento adecuado.

I. Jesús siempre elige el camino más provechoso. Vs. 1-2  Sea el caminar por Samaria para encontrarse con una mujer en un poso o caminar en Galilea para ministrar a las multitudes, el lugar de su ministerio le era tan importante a Jesús como las tareas cumplidas.

A. Jesús reconoce que la principal necesidad de los que le rodea. V. 1  Lejos de vagar en Galilea, Jesús andaba a propósito en aquella zona, cosa que nos hace preguntar ¿qué hacía Jesús en el intervalo entre el capítulo 6 y el 7? La respuesta es que anduvo, enseñando a los discípulos que no le habían abandonado o desertado en el 6:66. Mientras Jesús estovo dos días con la multitud en el capítulo 6, pasó aproximadamente 7 meses enseñando a los discípulos fieles en el periodo entre la fiesta de 5:1 y la fiesta de los tabernáculos de 7:2.

Esta es la misma tarea dada a los seguidores de Jesús hoy II Tim 2:2-4.

B.  Jesús se mantiene lejos de la “ciudad santa”. V. 2  Los judíos buscaban en cualquier momento atraparle y matarle a Jesús porque había llegado a ser una amenaza al pueblo judío en las mentes de los líderes religiosos (Jn. 11:50). La misión de Jesús no fue correr hacia el peligro sino actuar en el momento adecuado. Los judíos se animaban más a festejar el “la fiesta judía de camping” que cualquier otra actividad religiosa en el año.

 II.  Jesús está desafiado por sus hermanos. Vs. 3-5  Los hermanos de Jesús son los hijos de María que ella tuvo después que nació Jesús. Esto argumenta en contra de la enseñanza católica romana de que María era perpetuamente una virgen.

A.  Los hermanos dicen que su presencia en la fiesta iba a animar a muchos. V. 3-4 Según los hermanos, los seguidores de Jesús iban a retomar el ánimo al verle en la fiesta.  También argumentan de que las obras que hacía Jesús en Galilea jamás iban a ser reconocidos si no se subía a Jerusalén para ser reconocido por los líderes religiosos del pueblo entero. En otras palabras quisieron que se manifestara al mundo si realmente era el Mesías. Pero no son los consejeros inmundos que nos van a ayudar sino los consejos sabios que nos ayudan Proverbios 24:6; 11:14.

B. Los hermanos no expresan fe en Jesús. V. 5  Lo que podemos entender es que los hermanos habían visto a las señales y se maravillaron de ellas. Pero todavía no había fe en ellos para aceptar a Jesús en la manera en que demandara nuestro Salvador.

La fe no es por fe sino “por el oír y el oír por la Palabra de Dios”(Rom. 10:17).

III. Jesús escoge los momentos en los que actuar con cuidado. Vs. 6-9  La respuesta de Jesús es un gran ejemplo para seguir. En vez de buscar la vanagloria, Él busca actuar dentro del plan de Su Padre Eterno.

A.  Los tiempos de cada uno están en manos de Dios. V. 6  Jesús responde que no era el momento adecuado para ir a Jerusalén. Salmo 31:15; 25:5 Es nuestra tarea esperar en el Señor y no apresurarnos para nuestra destrucción (Isaías 40:31). “Los tiempos de los hermanos consistía en subir a la fiesta para demostrar que eran judíos fieles. El consejo que le estaban dando a Jesús nacía de su propia situación, por lo que era completamente irrelevante para Jesús” (Morris, p. 450).

B.  El odio del mundo le espera cada uno que actúe piadosamente. V. 7  Jesús dice que está odiado por actuar según los tiempos de Dios y entre Su voluntad. Esto es de esperarse en la vida de cada creyente que quiera vivir piadosamente padecerá persecuciones (II Tim. 3:12). Esto es debido a que las obras de los que son del mundo son malas.

C.  Los tiempos planteados por los inconversos no siempre son provechosos. V. 8-9  Jesús dice que ellos pueden subir a la fiesta porque les convendría, pero Él no iba a ir todavía porque su propósito no era revelarse aún. Entonces, se quedó en Galilea y no subía con ellos.

Debemos tener mucho cuidado de que los planteamientos de los que nos rodean nos desvían del camino ya marcado para nuestras vidas por el Señor.

Pecados Respetables: Ansiedad Y Frustración

La vida es difícil y, en ocasiones, muy dolorosa. Si estuviera de vacaciones y mi auto se descompusiera en el camino, sería una situación difícil de afrontar. Si fuera víctima de un accidente y quedara discapacitado, sería muy doloroso. Por supuesto sabemos que hay diferentes grados de dificultades y, hasta cierto punto, también de dolor. Los problemas se dan en el contexto de las actividades rutinarias de la vida y las responsabilidades cotidianas, pero el dolor es provocado por eventos fuera de lo común. Así que, en este capítulo nos vamos a enfocar en las dificultades de la vida diaria y cómo reaccionamos con frecuencia ante la ansiedad y la frustración.

ansiedadAnsiedad

Hace algunos años busqué en todo el Nuevo Testamento cuáles son las cualidades de carácter cristiano que se enseñan por precepto o por medio de ejemplos. Encontré que son veintisiete. No le sorprenderá saber que el amor es el que menciona más (50 veces). Pero sí le sorprenderá saber que la humildad le sigue muy de cerca (40 menciones). No obstante, lo que en realidad me asombró más fue saber que la confianza en Dios en todas las circunstancias de nuestra vida se encuentra en tercer lugar (13 veces). Lo opuesto de confiar en Dios se manifiesta en alguna de estas dos actitudes: ansiedad o frustración. El pasaje más prominente en el que enseña sobre el tema es Mateo 6:25-34, pues usa la palabra afán seis veces. Otra expresión que el Señor Jesús utilizó en cuanto a la ansiedad es: “No temáis”, o “no tengan miedo” (ej. Mt. 10:31; Lc. 12:7). Pablo reforzó esta amonestación acerca de la ansiedad en Filipenses 4:6. Y Pedro nos exhortó en I Pedro 5:7. Cuando usted y yo decimos a alguien “no te anfanés” o “no temés” tratamos de amonestarlo y darle ánimo. Pero cuando Jesús (o Pablo o Pedro) nos dicen: “No os afanéis”, lo hacen con la fuerza de un mandato moral. Es decir, la voluntad moral de Dios es que vivamos sin ansiedad. O, para decirlo de manera más explícita, la ansiedad es un pecado.

Es pecado por dos razones. Primero, cuando somos presa de la ansiedad, mostramos que creemos que el Altísimo no puede cuidar de nosotros y que no lo hará en la circunstancia que nos está preocupando. [Segundo] El afán es pecado porque significa que rechazamos la provisión divina en nuestra vida. La provisión de Dios puede definirse de forma sencilla diciendo que Él prepara todas las circunstancias y eventos del universo para gloria de Él y beneficio de su pueblo. Tendemos a centrarnos en las causas inmediatas que nos provocan ansiedad en vez de recordar que ellas están bajo el control soberano de Dios. Puesto que he tenido que luchar con la ansiedad en [cierta] área de mi vida, he llegado a la conclusión de que mi ansiedad no se debe a que desconfío de Dios, sino a mi falta de voluntad de someterme y aceptar con gozo su agenda para mi vida. El mandato de Pablo de no estar afanosos va acompañado de la instrucción de orar en cualquier situación que nos tiente a estar ansiosos Filipenses 4:6. Puede que usted sea o no tentado con frecuencia a caer en la ansiedad como yo. Pero si así fuera, ¿puede usted reconocer cuáles son las circunstancias que lo hacen ponerse ansioso?

frustracionFrustración

Un pecado relacionado con la ansiedad es el de la frustración. Por un lado, la ansiedad incluye el temor, pero la frustración implica estar a disgusto o enojado por cualquier cosa o persona que se interponga en nuestros planes. No acepto la actuación invisible de Dios en cualquier cosa que enciende mi frustración. En el calor del momento, tiendo a no pensar en el Señor sino que me enfoco en la causa inmediata de mi frustración. El pasaje de la Biblia que me ha ayudado a enfrentar la frustración es el Salmo 139:16. “Todo aquello” se refiere no sólo a todos los días de mi vida, sino que incluye los eventos y circunstancias de cada día. Este pensamiento produce gran ánimo y consuelo. Así que cuando algo sucede que me produce frustración, puedo citar el Salmo 139:16 y decirle a Dios: “Esta circunstancia es parte de tu plan para mi vida en  este día. Ayúdame a reaccionar con fe, de manera que honre tu nombre y tu voluntad providencial. Y, por favor, dame la sabiduría para saber cómo enfrentar esta situación que me está provocando frustración”. Observe cuales son los recursos que podemos utilizar para afrontar la circunstancia que nos produce frustración: la aplicación específica de las Escrituras y la dependencia del Espíritu Santo expresada a través de la oración; estos nos ayudan a responder de manera piadosa. A continuación, pidámosle sabiduría práctica para saber cómo enfrentar la situación. En ocasiones Dios utiliza eventos que nos producen frustración para llamar nuestra atención o para ayudarnos crecer en un área específica.

La ansiedad y la frustración son pecados. No debemos tomarlas a la ligera o minimizarlas considerándolas sólo reacciones para enfrentar los acontecimientos difíciles de este mundo caído. Es cierto que nunca lograremos completa libertad de la ansiedad o frustración en esta vida. Pero tampoco debemos aceptarlas como parte de nuestro temperamento.

 Adaptado del libro, Pecados Respetables, por Jerry Bridges

Declarando la Lealtad (Juan 6:67-71)

Juan 6:67-71
67 Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?

68 Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.

69 Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

70 Jesús les respondió: ¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?

71 Hablaba de Judas Iscariote, hijo de Simón; porque éste era el que le iba a entregar, y era uno de los doce.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 14 de julio, 2013

[youtube  http://youtu.be/RxGNEMTdDiY]

entregarEstoy seguro que muchos de ustedes conocen a alguien nombrado por uno de los apóstoles. Un Pedro, Juan, Andrés, Felipe… o ¿Judas? No creo que haya muchas personas nombradas Judas por el simple hecho que su nombre se asocia con la traición y entrega de Jesús. Hace unos 2000 años atrás, una madre eligió nombra a su hijo Judas. Era un nombre bastante común en aquel entonces. Nuestra pregunta es ¿por qué Jesús escogió a Judas a ser uno de sus discípulos a lado de Pedro y Juan? ¿Se equivocó el Señor?

“Llegado este punto, este evangelio ya se ha hecho eco de los reclamos de Jesús, los cuales dejan bastante claro que no se trata de un profeta cualquiera. El evangelista ha ido perfilando tanto la identidad de Jesús como la de sus seguidores, y el dibujo es ahora bastante claro. Al principio la gente se agolpaba alrededor de Él (2:23). Pero Él eligió marcharse de Judea porque mucha gente se quería unir a Él y a su pequeño sequito (4:1-3). La gente había pensado que se iba a convertir en la cabeza de un movimiento popular. Pero poco a poco la multitud se fue dando cuenta de que Jesús representaba algo que no era tan atractivo, que no coincidía con sus expectativas. Las secciones que preceden a este capítulo muestran cómo muchos se apartaron de Jesús, primero las multitudes, y luego, algunos de sus discípulos. Ahora llega la gran prueba. ¿Qué iban a hacer los doce? Pedro se convierte en el portavoz del grupo, alzando una magnífica declaración de lealtad y aceptación.” (Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. I, p.438-39). Jesús añade que sabía que uno de sus propios discípulos le iba a entregar. Nuestra conclusión acerca de este pasaje es que hay dos tipos de seguidores de Jesús, los que están entregados al Señor y los que le entregan.

I. Palabras Penetrantes. V. 67

A. Jesús desafía a los doce.  Después de tantas deserciones, Jesús apunta su pregunta a los doce. Este es el grupo más íntimo elegido por Jesús mismo.

B. Jesús  espera la respuesta correcta.  Jesús forma su pregunta en esta manera para sacar la respuesta esperada. Otra manera de traducir estas palabras sería “Vosotros no os queréis marchar, ¿no es cierto?”, cuando la única respuesta que Jesús espera es un fuerte no. Esta pregunta se puede considerar una oportunidad de quitarles sus dudas.

II. Palabras de profesión. Vs. 68-69

A. Pedro menciona su creencia. V. 68  Como portavoz del grupo, Pedro le asegura a su Maestro que dentro del grupo no hay la más mínima idea irse. La pregunta de Pedro demuestra el nivel de entrega de parte de los doce. No les ocurra ninguna otra opción para sus vidas. No van a volver a sus vidas anteriores porque están comprometidos a ser seguidores de la persona que les parece ser el Cristo.

Pedro también muestra que ha entendido por lo menos un poco el mensaje de Jesús cuando dice “Tú tienes palabras de vida eterna.” En otras palabras, hemos entendido el mensaje de que significa tener parte contigo es obtener vida eterna.

B.  Pedro menciona su certidumbre. V. 69  Para Pedro, las evidencias de la realidad que Jesús es el Cristo son irresistibles. Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente no es una idea que le ocurra al hombre sin la intervención de Dios el Padre (Mateo 16:16-17).

III.  Palabras Soberanas. Vs. 70-71

A. Jesús demuestra su voluntad divina en escoger a los doce. V. 70a  Jesús no se equivocó a elegir a Judas porque era parte del plan divino.

B. Jesús responde a la exageración de Pedro con la realidad. V. 70b-71  Hubo un hombre en particular traidor entre los doce de Jesús. Jesús lo identifica como el espíritu de Satanás.

Pecados Respetables: Impiedad

corazón-con-alambre-de-púas-19492884Cuando hablo sobre el tema de las áreas específicas de pecados honorable, algunos dicen que el orgullo es la causa y raíz de todos ellos. Sin embargo, creo que existe otro pecado que es aún más básico, más común y que tal vez es la verdadera raíz de todos los demás. Se trata del pecado de la impiedad y en mayor o menor grado, todos somos culpables de él. ¿Le sorprende esta declaración o quizá se siente ofendido por ella? Nunca pensamos de nosotros mismos como gente impía. Después de todo, somos cristianos, no somos ateos o gente malvada. Asistimos a la iglesia, evitamos caer en pecados escandalosos, llevamos vidas muy respetables. Según nuestro modo de pensar, los impíos son los que viven vidas abiertamente inmorales. Entonces, ¿cómo puedo yo decir que todos los creyentes somos impíos en cierto grado?

     Contrario a lo que generalmente se piensa, la impiedad y la maldad son diferentes. Alguien pude ser un ciudadano amable y respetable y, al mismo tiempo, ser impío (Rom. 1:18). Observe que el apóstol Pablo hace una diferencia entre impiedad e injusticia. La impiedad describe una actitud hacia Dios. Un ateo o un secularista declarado es una persona obviamente impía, pero también lo son muchas personas moralmente decentes aun cuando afirmen que creen en Dios. La impiedad puede definirse como un estilo de vida que no toma en cuenta a Dios, ni su voluntad, ni su gloria, ni la dependencia de Él. Así que fácilmente podemos ver que alguien puede tener una vida muy respetable y seguir siendo un impío en el sentido de que Dios es totalmente irrelevante en su vida. Todos los días andamos entre tales personas. Quizá van a la iglesia varias horas el domingo, pero viven el resto de la semana como si Dios no existiera. Lo triste de esto es que muchos creyentes también tendemos a vivir sin pensar en Dios. En raras ocasiones pensamos en nuestra dependencia de Él o en nuestra responsabilidad para con Él. En ese sentido, no hay diferencia alguna entre nuestro prójimo amable y decente, pero incrédulo, y nosotros.

     Si leemos con cuidado el NT podremos reconocer cuán lejos estamos de vivir a la altura del estándar bíblico de la piedad (Stg. 4:13-15). El apóstol Santiago no condenó a la gente por hacer planes. Lo que sí condenó es que lo haga sin reconocer que depende del Omnipotente. Hacemos nuestros planes sin reconocer nuestra total dependencia del Señor para llevarlos a cabo. Esa es una manifestación clara de impiedad. De la misma manera, pocas veces pensamos en la responsabilidad que tenemos ante Dios de vivir de acuerdo a su voluntad moral según se revela en las Escrituras. Pocas veces pensamos en la voluntad divina (Col. 1:9-10). El apóstol Pablo quiera que los colosenses fueran gente piadosa. ¿Se parecen las oraciones que hacemos por nosotros, nuestra familia y amigos a la de Pablo a favor de los colosenses? ¿O son más como una lista de peticiones que presentamos a Dios para que intervenga en las necesidades físicas y económicas de nuestros familiares y amigos? Nuestras oraciones se centran en lo humano, no en Dios, y en ese sentido somos impíos hasta cierto punto.

     Según el apóstol Pablo, debemos vivir pensando que estamos en la presencia de Dios buscando agradarlo en todo. Por ejemplo, observe lo que el mismo apóstol dijo a los esclavos de la iglesia de Colosas en cuanto a cómo debían servir a sus amos para ser piadosos (Col. 3:22-24). El v. 23 establece el principio de que debemos esforzarnos para vivir piadosamente en el contexto de nuestra vocación o profesión. ¿No es verdad que en lugar de ello [muchos creyentes] desempeñan su trabajo como sus compañeros incrédulos o impíos que sólo lo hacen para sí mismos, para que los asciendan o les aumenten el sueldo, sin la menor intención de agradar a Dios?

     O consideremos a la iglesia de Corinto (I Cor. 10:31). La palabra todo en el enunciado significa que se trata de todas las actividades del día. Ese es el distintivo de una persona piadosa. ¿Qué significa hacer todo para su gloria? Significa que cuando comemos, manejamos, compramos o nos relacionamos con los demás, tenemos una meta doble. Primero, deseamos hacer todo lo que agrada a Dios. En segundo lugar, hacer todo para la gloria de Dios significa que deseamos que todas las actividades del día honren a Dios ante los demás (Mt. 5:16). ¿Anhelamos de manera consciente y en oración darle gloria en lo que decimos o hacemos cada día? ¿O actuamos sin tener consciencia del Creador? Alguien puede ser moral y correcto y estar ocupado en el servicio cristiano, pero aun así puede mostrar poco o ningún interés en tener una relación íntima con Dios. Esa es una de las evidencias de la impiedad.

     La pregunta que debemos hacernos de manera honesta es la siguiente: ¿Cuan impío soy? ¿Cuántas actividades diarias realizo que no tienen relación con el Señor? Si nuestro hábito impío de pensar es parte integral de nosotros, ¿cómo podemos confrontarlo? Pablo escribió a Timoteo: “Ejercítate para la piedad” (I Tim. 4:7). El entrenamiento implicaba, entre otras cosas, compromiso, consistencia y disciplina. Nuestra meta en la búsqueda de la piedad debe ser vivir conscientes de que estamos ante la presencia de Dios cada segundo de nuestra vida, que somos responsables ante Él y que a Él daremos cuentas. Ore para que Dios lo ayude a ser más consciente de que vive cada día ante sus ojos que todo ven.

ver. 1 tim. 4.7 ejercitate en la piedad

Adaptado del libro, Pecados Respetables, por Jerry Bridges

Una Deserción Masiva (Juan 6:60-66)

dejar juan 6Juan 6:60-66

60 Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?

61 Sabiendo Jesús en sí mismo que sus discípulos murmuraban de esto, les dijo: ¿Esto os ofende?

62 ¿Pues qué, si viereis al Hijo del Hombre subir adonde estaba primero?

63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

64 Pero hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar.

65 Y dijo: Por eso os he dicho que ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre.

66 Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 7 de julio, 2013

[youtube http://youtu.be/Gg2ALyjl_1w]

En nuestro pasaje hoy, veamos la realidad de que muchas personas que profesan ser seguidores de Jesús están en búsqueda de cambios en la vida terrenal, mientras lo que Jesús nos ofrece es un cambio de corazón y la vida eterna. Es necesario creer las enseñanzas de Jesús.

I. El rechazo del mensaje de Jesús. (v. 60)  Los judíos, líderes religiosos, ya habían rechazado el mensaje de Jesús y ahora sus propios seguidores muestran que no les gusta tampoco. Mientras el pueblo reconoció a Jesús como un Sanador, cuando se descubrió que no le iba a ser un libertador, dejó de seguirle. Sus palabras le resultaron duras y difíciles para someterse a escuchar e implementar.

La pregunta es ¿quién la puede oír? Seguro si se habían preguntado al Maestro el significado de estas palabras les hubiera dado el sentido. Pero no quisieron humillarse para tener esta parábola explicada y así perder el pretexto por rechazar las enseñanzas de Jesús por ser “duras”

Hay que dar gloria a Dios que millones han escuchado estas palabras y las han aceptadas por cuan duras que son. Vos tenés que creer las enseñanzas de Jesús si vas a experimentar la vida verdadera.

II. Jesús demuestra su conocimiento sobrenatural. (vs. 61-62)

A. Jesús sabe lo que hay en nuestro corazón. (v. 61) La murmuración era un problema en la vida del pueblo de Israel (Ex. 16:2), los judíos presentes (V. 41), y ahora en la vida de sus propios discípulos. Cuando rechazamos la Palabra predicada, aún en los lugares secretos de nuestro corazón, es conocido por Jesús (Heb. 4:12-13). Podemos mostrar una aceptación externa mientras rechazamos en lo más profundo de nuestro ser los cambios que Dios demanda de nuestras vidas. Debemos tener cuidado de lo que pensamos.

B. Jesús nos muestra su propósito. (v. 62) Mientras muchos discípulos rechazaban las palabras de Jesús, Él les pregunta si su muerte, resurrección, y ascensión no son verdades más difíciles aún para aceptar. No solo ofrece su vida como alimento, sino también como sacrificio en rescate por nuestros pecados. Jesús nos muestra su preexistencia cuando menciona que iba a volver “adonde estaba primero”.

III. Las palabras de Jesús se entienden por el Espíritu que da vida. (v. 63)  Jesús nos muestra que sus enseñanzas anteriores son de ser entendidos espiritualmente y no literalmente cuando nos dice que la carne literal no es provechosa. Nos debe dar pausa a considerar las metas en nuestras vidas. Todo lo que logremos en esta vida que no tiene significado en el mundo espiritual será consumido con fuego y nada aprovecha. Es cuando uno recibe a Jesús en lo más profundo de su ser que recibe el Espíritu que da vida verdadera con propósitos distintos. Recibir a Jesús significa aceptar sus palabras como verdaderas. Es justo en aquel momento que muchos de sus propios discípulos deciden que no van a seguirle más porque rechazan sus palabras diciendo que eran duras mientras son espíritu y vida.

IV. Muchos individuos no creen las palabras de Jesús. (v. 64)  Es en aquel momento que se cumplieron las palabras del profeta Isaías en 53:1. “Entre los muchos creyentes nominales hay muchos descreídos o infieles.” Las palabras no son una fórmula mágica. Hay que creer en las palabras para recibir algún beneficio. Jesús no está sorprendido cuando alguien le rechaza y nosotros no debemos estar sorprendidos tampoco.

V. Los que se quedan con Jesús demuestran la obra divina del Padre. (v. 65)  Es Dios que da la gracia y poder, y un corazón a través de lo cual se puede acercarse a Jesús. Si has experimentado esta obra divina hay que agradecerle a Dios mostrando obediencia a Sus palabras.

VI. Muchos dejaron de seguir a Jesús. (v. 66)  La respuesta de muchos de los seguidores, y debemos concluir que algunos de los setenta que fueron enviados están incluidos por lo que dice versículo 67, simplemente se fueron en silencio. Pero, ¿no es exactamente lo que nosotros hacemos muchas veces cuando escuchamos la voz de Dios en las Escrituras? No decimos nada con nuestra voz, pero con nuestras acciones y nuestro silencio rechazamos las palabras de Jesús resueltos a seguir en el mismo estilo de vida como siempre.

dejar de seguir

Pecados Respetables: Instrucciones para Confrontar Nuestros Pecados

pecados respectables

Hemos visto cuál es el remedio para el pecado así como el poder del Espíritu Santo que actúa a nuestro favor. También vimos que debemos participar activamente para enfrentar nuestra iniquidad. El Apóstol Pablo escribió que debemos “hacer morir” las diferentes expresiones del pecado en nuestra vida:

“Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Rom. 8:13).

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Col. 3:5).

Esto abarca tanto los pecados evidentes que tratamos de evitar, así como los que son más sutiles y tendemos a ignorar. No es suficiente con aceptar que en efecto toleramos algunos de ellos. Tal vez nuestra actitud es como la de otros que dicen: “después de todo, nadie es perfecto”. Pero enfrentar honestamente esos pecados es muy diferente. No podemos continuar ignorándolos como en el pasado.  Antes de estudiar algunas áreas específicas de los pecados aceptables de los creyentes, quisiera presentar algunas instrucciones en cuanto a cómo confrontarlos.

1. Siempre debemos poner cualquier pecado bajo la luz del evangelio.

Nuestra tendencia es que tan pronto como comenzamos a trabajar en un área de pecado en nuestra vida, olvidamos el evangelio. Olvidamos que Dios ya ha perdonado ese pecado gracias a la muerte de Cristo.

“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Col. 2:13-14).

El Señor ha perdonado nuestros pecados, pero no solo eso sino que ha acreditado a nuestra cuenta espiritual la justicia perfecta de Cristo. En todas las áreas de la vida en las que hemos desobedecido Jesús fue perfectamente obediente. Él fue crucificado por nuestros pecados. Tanto en su vida sin pecado como en su muerte expiatoria, Jesús fue perfectamente obediente y justo, y esa es la que nos ha sido acreditado a todos los que creemos en Él.

“Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia” (Rom. 3:21-22)

 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe” (Fil. 3:9).

No hay motivación más grande para confrontar el pecado de nuestra vida que saber estas dos gloriosas verdades del evangelio.

2. Debemos aprender a depender del poder habilitador del Espíritu Santo.

Recuerde: es por medio de esa divina persona que podemos hacer morir el pecado. “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Rom. 8:13). No importa cuánto hayamos crecido en lo espiritual, jamás lograremos superar nuestra necesidad constante del poder del Espíritu Santo. Nuestra vida espiritual puede compararse con el motor de un aparato eléctrico. El motor hace el trabajo, pero para funcionar depende del la fuente de poder externa que es la electricidad. Por tanto, debemos cultivar una actitud de dependencia continua del Espíritu Santo.

3. Aunque dependemos totalmente del Espíritu Santo, al mismo tiempo debemos reconocer que tenemos la gran responsabilidad de dar pasos prácticos para enfrenta nuestro pecado.

La sabiduría de un escritor antiguo nos puede ayudar: “Trabaja como si todo dependiera de ti, y al mismo tiempo confía como si no trabajaras.”

4. Debemos identificar áreas específicas de pecados aceptables. 

Al ir leyendo cada capítulo, pida al Espíritu Santo que le ayude a ver si existe algún patrón de pecado en su vida. Algo que puede ayudarle a hacer morir el pecado es precisamente anticiparse a las circunstancias o acontecimientos que lo provocan.

5. Debemos emplear algunas Escrituras específicas que se apliquen a cada uno de los pecados sutiles.

Debemos memorizar, reflexionar y orar por el contiendo de esos textos y pedirle a Dios que lo use para capacitarnos a confrontar nuestro pecado. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Sal. 119:11). Guardar significa depositar para una necesidad futura. Eso es lo que hacemos cuando guardamos versículos bíblicos en nuestro corazón.

6. Debemos cultivar la oración para pedir por los pecados que toleramos en nuestra vida.

  1. Orar por los pecados sutiles de manera planificada y consisten.
  2. Orar brevemente cada vez que nos encontramos en situaciones que podrían inducirnos a cometer el pecado.

7. Debemos involucrar a otros creyentes en nuestras luchas contra el pecado sutil.

“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”  (Ecl. 4:9-10).

Cuando llegue el momento en que empiece a seguir estas instrucciones recuerde que su corazón es el campo de batalla entre su carne y el Espíritu “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”(Gal. 5:17).