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La Conexión Entre la Verdad y la Libertad (Juan 8:31-36)

ver. juan 8.32

Nosotros podemos experimentar verdadera libertad. Hoy por hoy hay mucha duda en cuanto a las afirmaciones de la Biblia. En el mundo pos-modernista en el cual vivimos nosotros, la verdad se cuestiona cuando no se conforma a los pensamientos de otra persona. La tolerancia es una frase cuya definición ha cambiado a significar aceptación de los valores que no comparto y es el mantra de los inconversos. Al profesar que la Biblia es verdad, el creyente sufre las consecuencias negativas. Pero hay una verdad que nos ofrece libertad, y esta verdad es la Palabra de Dios.

Un erudito dijo una vez acerca de la libertad lo siguiente:

“La libertad es asunto de cada persona. El hombre que no defenderá su libertad, no merece su libertad” (Carl McIntire).

Alguien más ha dicho que

“La libertad no se consigue libre de costos, no es gratuita.”

Para el cristiano estos pensamientos se hacen realidad al considerar el alto costo que pagó nuestro Señor Jesucristo para conseguir nuestra libertad. Cristo murió por nuestros pecados para librarnos de la esclavitud del pecado. Pero la salvación es un comienzo de la nueva vida y no su fin.

Hay que reconocer que no es la persona que tome una decisión una vez en la vida que experimenta verdadera libertad, sino él que decide persistir en su fe que encuentra libertad espiritual. Mientras seguimos ciegamente las mentiras de este mundo de tolerancia e incorporamos esta mentira en nuestra forma de vivir, debemos concluir que seguir una ilusión no nos libera sino nos esclaviza. A través de Jesucristo, nosotros podemos experimentar verdadera libertad.

Juan 8:31-36

31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;

32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

33 Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Seréis libres?

34 Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado.

35 Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre.

36 Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

I. La verdadera libertad se encuentra en vivir la vida del discípulo. (V. 31-32)

Nuestro texto dice que Jesús va a empezar a los que creyeron en Él. Pero la conclusión que vamos a tener que sacar es que ellos creyeron en sus afirmaciones de ser el Mesías de su propia manera. No se entregaron a la persona de Jesús.

A. El verdadero discípulo persiste en la palabra. (V. 31) Cuando estudiamos, entendemos y practicamos lo que la Biblia nos dice podemos persistir en la Palabra de Dios. Esta es una condición de ser un verdadero discípulo.  En otras palabras dice Jesús:

“Su lealtad futura a mis enseñanzas confirmará su profesión presente.”  (A. T. Robertson)

Cuando alguien se presenta para la membresía de esta iglesia, se hace basado en su profesión de fe. Pero su persistencia en la aplicación de la Palabra de Dios en su vida cotidiana muestra si es una profesión sincera o no.

B. El verdadero discípulo experimenta la verdad y disfruta de la libertad. (V. 32) La libertad aquí presentada es la libertad de la esclavitud del pecado (Romanos 8:2). Pero esta libertad no nos permite hacer lo que queremos porque tiene confines (Romanos 6:18). La libertad intelectual, moral y espiritual se logra únicamente cuando la oscuridad de la ignorancia, el pecado y la superstición es conquistada por la verdad de Dios que nos santifica (Juan 17:17). Habrá discernimiento entre la verdad y la mentira.

II. El engaño de este mundo es  extremadamente fuerte. (V. 33)

A. La jactancia es resultado del engaño.  Cada judío se jactaba de su descendencia de Abraham pero ellos confiaban en el mero descendencia física (Mateo 3:9).  Dios hizo de los gentiles descendentes espirituales de Abraham (Romanos 9:6).

B. La ceguera es resultado del engaño.  Los judíos se olvidaron de su situación actual. Estaban bajo el yugo de los romanos en aquel momento y había pasados por la esclavitud de los Asirios, los Babilonios, los Persas, y más imperios.

 III. La verdadera libertad se consigue en a través de Jesucristo. (Vs. 34-36)

A. Aparte de Cristo no hay libertad. (V. 34)

B. Sólo el Hijo tiene un lugar permanente. (V. 35)  (Gen. 21:10; Gal. 4:30)

C. Cristo nos quiere hacer hijos por adopción. (V. 36)

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 11 de mayo 2014

 

Pecados Respetables: Mundanalidad

amishwomenLa mundanalidad es un concepto que significa diferentes cosas para distintas personas. Debemos entender que la mundanalidad es mucho más que una lista de actividades prohibidas o el uso de las comodidades de la época moderna. Hay dos pasajes de las Escrituras que nos ayudan a entender el concepto de la mundanalidad. El primero es 1 Juan 2:15-16 donde el Apóstol nos exhorta a no amar al mundo.

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.  Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Hay otro pasaje del apóstol Pablo que nos ayuda a entender cuáles son los aspectos “aceptables” de la mundanalidad. El pasaje es 1 Corintios 7:31, «y los que disfrutan de este mundo, como si no lo disfrutasen; porque la apariencia de este mundo se pasa.»  Diversas traducciones utilizan diferentes términos para transmitir la misma idea, pero la advertencia consiste en que podemos utilizar las cosas legítimas de este mundo, pero no darles más importancia de la que deben tener.

Basado en la advertencia de Pablo, he definido la palabra mundanalidad como estar pegado a, involucrado en, o preocupado por las cosas de esta vida temporal. Lo que hace que nuestra actitud hacia ellas sea mundana es el valor que les concedemos. Las cosas que valoramos más deben ser las “cosas de arriba” (Colosenses 3:2). Es decir: las espirituales, tales como la Biblia, la oración, el evangelio, la obediencia a Dios, el cumplimiento de la gran comisión y, por sobre todas las cosas, Dios mismo. Entenderemos mejor lo que es la mundanalidad con esta definición secundaria: “La mundanalidad consiste en aceptar valores, moralidad y prácticas de la sociedad incrédula, aunque decente, que nos rodea sin discernir si son bíblicos”. La mundanalidad es seguir el corriente de la sociedad que nos rodea mientras esta no sea abiertamente pecaminosa. Voy a limitar nuestra discusión a tres áreas en las que creo que hemos aceptado este pecado: dinero, inmoralidad e idolatría. En las tres áreas vamos a limitar el estudio a lo que a nosotros nos parece aceptable.

love-of-money-620x250Dinero

Jesús dijo: “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). Parece que en la vida de muchos creyentes el dinero está por encima de Dios. Pero el Señor y las riquezas no son opciones equivalentes, porque la Biblia dice: « porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores» (1 Timoteo 6:10). Si el dinero toma la preeminencia en nuestra vida, Dios no pierde, sino nosotros. En última instancia, él no necesita nuestro dinero. Si lo gastamos en nosotros mismos, nos convertimos en pordioseros espirituales. Debemos recordar que todo lo que poseemos, aun la habilidad de ganar dinero, proviene de Dios (Deuteronomio 8:17-18). Ofrendar al Señor al menos el 10 por ciento de lo que él nos ha dado es una demostración visible de que lo reconocemos así y se lo agradecemos. Finalmente, debemos recordar la infinita generosidad del Señor al darse a sí mismo por nuestra salvación. Pablo quiso estimular la generosidad del los corintios escribiendo 2 Corintios 8:9, «Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.» Nuestras ofrendas deben reflejar el valor que le damos a su entrega por nosotros.

binoculars_25x100Inmoralidad

Sin duda usted está preguntando cómo es que la inmoralidad puede considerarse un pecado respetable. Lo hacemos siguiendo lo que un amigo mío llama inmoralidad vicaria. ¿Disfrutamos leyendo en secreto acerca de la inmoralidad de otras personas cuya conducta sexual se expone en periódicos y revistas semanales? Si es así, nos estamos involucrando en la inmoralidad vicaria. Si vamos al cine o vemos programas de televisión sabiendo que habrá escenas explícitas de sexo o leemos novelas sabiendo que contienen narraciones sexuales, estamos cometiendo inmoralidad vicaria. Es muy obvio que el mundo que nos rodea disfruta de este tipo de cosas. Esta es un área en la que los valores y las prácticas aceptables para la sociedad que nos rodea son contrarios a las Escrituras. Luego está el área del vestido deshonesto. Al salir de casa, me doy cuenta de la moda de las mujeres de todas las edades cuya intención explícita es atraer las miradas lascivias de los hombres. Hay dos áreas en las que podemos ser mundanos cuando hablamos de este tema. Primero, muchas mujeres cristianas, y las jóvenes en especial, están usando la misma ropa que se utiliza en el mundo incrédulo (1 Timoteo 2:9). Para los hombres, el problema radica en que reaccionamos a la forma de vestir provocativa con miradas cargadas de lujuria. En ambos casos somos mundanos. Tenemos dos armas en esta lucha Proverbios 27:20 y Romanos 6:21

idolos-del-corazonIdolatría

Es obvio que en la actualidad no adoramos ídolos de madera, metal o piedra. Nuestro problema es lo que algunos han llamado “ídolos de corazón”. En este sentido, un ídolo puede ser cualquier cosa que consideramos de mucho valor a tal grado que consume toda nuestra energía emocional y mental, o bien, nuestro tiempo y nuestros recursos. Puede ser cualquier cosa que tenga más importancia que nuestra relación con Dios o nuestra familia. En 2 Corintios 5:9 el apóstol Pablo presenta un principio que nos permitirá liberarnos de la tentación de idolatrar nuestra carrera.

Entonces, ¿cómo podemos enfrentar nuestra tendencia a la mundanalidad? No es decidiendo que ya no seremos mundanos, sino comprometiéndonos a ser más piadosos. Necesitamos sentir tal amor por Dios, que no haya lugar en nuestro corazón para las cosas de este mundo. 

Y Tú, ¿Quién Eres? (Juan 8:25-30)

Juan 8:25-30

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

identidadLa pregunta que se hace en el versículo 25 es la misma pregunta que se forma en la boca de muchas personas durante muchos siglos. ¿Quién es Jesús? En los pasajes anteriores Jesús profesa ser la luz del mundo. Por supuesto sus declaraciones en cuanto a su persona sorprendieron a los líderes religiosos. Al repasar un poco lo que Jesús había declarado es bastante claro porque o no le entendieron o no quisieron creer en Jesús. Él había dicho:

  1. El que me sigue, no andará en tinieblas (v. 12).
  2. No soy yo solo, sino yo y él que me envió, el Padre (v. 16).
  3. Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre (v. 19).
  4. Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba (v. 23).
  5. Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

A la luz de todas las declaraciones acerca de la persona de Jesús, no nos debe sorprender de que haya personas en cada generación que preguntan ¿Quién es Jesús? En nuestro texto hoy extraemos la respuesta de Jesús a través de varias declaraciones.

25 Entonces le dijeron: ¿Tú quién eres? Entonces Jesús les dijo: Lo que desde el principio os he dicho.

26 Muchas cosas tengo que decir y juzgar de vosotros; pero el que me envió es verdadero; y yo, lo que he oído de él, esto hablo al mundo.

27 Pero no entendieron que les hablaba del Padre.

I. Es necesario percibir las implicaciones de las palabras de Jesús. (V. 25-27)  La falta de fe puede inhibir la recepción de las palabras de Jesús, mientras el ejercicio de la fe puede traer vida eterna.

ceguera A. Los fariseos  y líderes religiosos están cegados. (V. 25a) Es por esta misma razón que preguntan de forma tan directa y con tal desprecio que se utilizaron el pronombre personal “Tu”. Ellos sabían que “Jesús estaba haciendo un reclamo muy serio” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol II p. 54). Pero sus ojos viendo, no se veían (Hechos 28:26-27). Ellos persisten en su falta de entendimiento.

“Las cosas más fáciles de entender, son paradojas y parábolas a los que están resueltos a mantener sus prejuicios; el día y la noche son iguales para el ciego.” (Mathew Henry)

Puede haber alguien aquí que, después de escuchar el mensaje de que el morir en tus pecados es la peor cosa que te pudiera ocurrir, todavía no tenga bien en claro la seriedad de su condición. Es necesario percibir que las palabras de Jesús te son vida y procurar aplicarlas a tu vida.

Jesús les va a demostrar que su identidad no es tanto un misterio como ellos presuponen.

B. Jesús responde con más de lo mismo. (V. 25b)  La respuesta aquí no es nada claro pero sí nos deja con la sensación de que tiene un doble sentido. Es probable que Jesús aquí les dice que este es el mismo mensaje acerca de su persona que siempre presenta y que tal vez, a la misma vez, quiere decir que él es el principio de todas las cosas que les está presentado (compare Is. 41:4). Jesús es el Alfa y Omega el principio y el fin (Ap. 22:13). Hay que aceptar su persona de la manera en que se presenta porque es totalmente entendible el mensaje.

YO SOY copy

C. Jesús comparte su mensaje como un buen embajador. (Vs. 26-27)  Mientras los líderes religiosos buscaban enredar a Jesús en sus propias palabras para tener para acusarle y a la vez descreditarlo delante de las multitudes, Jesús se presenta a sí mismo como un fiel embajador cuyo mensaje tiene su base en los mismos pensamientos de su Padre. Los judíos mal interpretaron estas palabras (v. 27) porque no llegaron a entender que se hacía referencia a su Padre celestial en vez de algún padre en Galilea.

El mensaje es para el mundo entero y es totalmente creíble y verídico porque su fuente es la verdad. Jesús es un testigo fiel de las verdades de Dios Padre para todos (Is. 55:4; Ap. 3:14).

Hace falta una generación de embajadores que sigan el ejemplo de Jesús. Pablo dijo en 2 de Corintios 5:20 que somos embajadores en nombre de Cristo. Tenemos la enorme responsabilidad de compartir el mensaje de Dios Padre al mundo entero. Si vos estás esperando el llamado a Dios a realizar esta tarea, ¡te ha llegado ahora!

VER. 2 COR 5.20 EMBAJADORES

28 Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo.

29 Porque el que me envió, conmigo está; no me ha dejado solo el Padre, porque yo hago siempre lo que le agrada.

30 Hablando él estas cosas, muchos creyeron en él.

II. Las palabras de Jesús se entienden mejor al otro lado de la cruz. (Vs. 28-30)  De este lado de la cruz aún los discípulos de Jesús no llegaron a entender todas las implicaciones de sus palabras. Después de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús sus apóstoles se acordaron de sus palabras y las enseñaron a los demás.

A. Se sabe que Jesús es el verdadero Mesías por su muerte sacrificial. (V. 28ª) Jesús repite aquí las palabras ofrecidas a Nicodemo en Juan 3:14 acerca de su muerte. Va a morir como un sacrificio elevado. Aquí está la idea de su exaltación en ser elevado, pero a la vez es una figura de la expresión en Juan 12:24.

Pero a la misma vez va a ser entregado por su propio pueblo y habla acerca de ellos como los instrumentos de su muerte, no como sacerdotes sino como asesinos y traidores Hechos 2:23. Es esta misma acción de hacer morir a Jesús que va a despertar su consciencia a la realidad de la persona de Jesús. Hechos 2:36. Observe el cariño que Jesús usa en hablar con sus propios entregadores.

B. Se sabe que Jesús es verdadero porque no opera sólo. (Vs. 28b-29)  Jesús contaba con el apoyo de su Padre en todo momento. Pudo enfrentar la muerte de cruz porque no estaba solito. Mientras las multitudes y sus propios discípulos le abandonaron en el momento de su entrega, el Padre le acompañaba hasta llegar a la cruz. Todo lo que Jesús hizo se presentaba como próspero Isaías 53:10.  

Nuestro Dios promete que no nos desampararé Hebreos 13:5.

C. Se sabe que Jesús es la verdad porque su mensaje produce  cambios en las vidas. (V. 30) A pesar de las dificultades no trabajamos en vano. Habrá fruto del Señor en su momento debido.

Mayo 2014

mayo

Calendario para el mes de mayo:

5. mayo 2014_Page_1

5.mayo

Himno del mes: Espera en Él (hace clic en el título para poder escuchar)

Pide y te contestará,

Busca y hallarás;

Y cuando llamas, se te abrirá

En su voluntad.

No tienes, ¿por qué no pides?

Persiste en oración.

El Señor en su tiempo dará.

Espera en él. Espera en él.

Espera en el Señor tu Dios.

Espera en él. Espera en él.

¡Sí! Espera en al Señor.

 

La Certeza de la Muerte (Juan 8:21-24)

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Juan 8:21-24

21 Otra vez les dijo Jesús: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir.

22 Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?

23 Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.

24 Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis.

La Biblia habla largamente de la certeza de la muerte. De hecho, es una de las pocas enseñanzas bíblicas con la cual los científicos están de acuerdo. En Hebreos 9:27 la Biblia enseña que nos toca morir una sola vez. En Eclesiastés 3:1-2 la Biblia nos enseña que hay un tiempo designado para nuestra muerte. En Job 14:1-2 y 5 la Biblia dice que la vida es relativamente corta. En Eclesiastés 8:8 la Biblia dice que no hay manera de añadir más días a nuestra vida. Y Salmo 49:10 nos advierte que no podemos llevar las cosas acumuladas de esta vida a la vida venidera.

Esto nos lleva a preguntar, ¿Qué es la peor cosa que te puede ocurrir? Algunos opinan que es perder el trabajo, mientras otros opinan que es que alguien le falte respeto en público. Yo creo que muchos estarían de acuerdo en decir que morir es la cosa peor que le podía ocurrir. Pero hay algo peor que simplemente pasar por la muerte y se encuentra en nuestro pasaje hoy.

Aquí Jesús da una advertencia contra los que le rechazan como el único y suficiente Salvador. En esta misma sección del evangelio de Juan se presentan tanto palabras terroríficas y palabras de aliento. Jesús declara que la peor cosa que te pueda ocurrir es morir en tus pecados. Es una situación tan horrorosa que no hay manera adecuada para describirla. Esto quiere decir que no hay descripción de este estado porque incluye todo lo que es estar separado de Dios y de perder la oportunidad de responder a su ofrecimiento de perdón por los pecados. Jesús habla en algún momento con “los judíos” que es una referencia a los líderes religiosos del pueblo. Explica su condición actual y las consecuencias de seguir en aquella condición.

I. La advertencia de su partida para estar con el Padre. (V. 21)

Las consecuencias son varias:

A. Jesús va por la senda opuesta.  Nadie le va a quitar la vida, sino él va a entregar su vida por los pecados del mundo. Mientras los líderes religiosos buscaban una manera de librarse de la persona de Jesús, él mismo les dice que se va sólo.

Que interesante que les da tantas oportunidades para reconocer su partida y tomar posesión de su persona en vez de soltarle.

B. El verdadero Mesías es rechazado por el pueblo de Dios.  Me van a buscar no parece ser una referencia a que van a lamentar la partida de Jesús, sino más bien, es una referencia al hecho que van a seguir buscando el Mesías prometido sin darse cuenta de que ya había venido (Jn. 1:9-11).

Jesucristo es el cumplimiento de la promesa de Dios de enviar a un Salvador del mundo.

C. Van a seguir en su impenitencia.  En Ezequiel 3:19 la Biblia afirma que el que  si uno no se arrepintiere, morirá EN su pecado. Esto implica que no habrá más oportunidad de responder al ofrecimiento del perdón. La salvación se vence y no tiene más vigencia después de la muerte.

D. Estarán separados de Dios eternalmente.  No tiene derecho de entrar en el Jerusalén celestial cualquiera persona que rechaza que Jesús es la única manera de entrar.

II. La burla de esta advertencia. (V. 22)  En vez de responder con temor a las palabras de Jesús, parece ser que se burlan de sus palabras diciendo que si el va a suicidarse entonces ellos seguro no van a seguirle a la tumba y el sufrimiento después. En Jn. 7:34-35 ellos suponían que iba a ir a la Diáspora pero ahora le acusan de ir a la tumba y Gehena como consecuencia.

El hombre que hace burla del ofrecimiento de Jesús está en peligro. Jesús sí se entrego su vida pero lo volvió a tomar otra vez.

III. La clara diferencia entre Jesús y los judíos. (V. 23-24)  Hay varios contrastes presentados en estos versículos.

A. Los judíos son terrenales mientras Jesús es celestial. (V. 23)  “La cosa básica que les distingue es su ser” (Morris. p. 50) Col. 3:1 nos invita a buscar a Jesús y las cosas celestiales en el reino de “arriba.”

B. Los judíos van a morir en sus pecados por no creer en Jesús. (V. 24) Tenemos estas mismas palabras en Is. 43:10. Es imprescindible creer para no padecer la muerte sin esperanza. La fe que Juan presenta en su evangelio proviene de un concepto bastante alto de la persona de Jesús.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 27 de abril, 2014

Jesus El Gran Yo Soy -Jesus en Juan-3

Pecados Respetables: Los Pecados de la Lengua

gossip.chismeAl hablar con la gente de los pecados “respetables” o “aceptables” que toleramos, siempre había alguien que fruncía el ceño y decía: “ah, ¿algo así como el chisme?”. Es evidente que este es el primer pecado de los creyentes que nos viene a la mente, así que debe ser muy común entre nosotros porque lo seguimos tolerando en nuestra vida.

Sin embargo, aunque la práctica del chisme es muy común, no es el único pecado de la lengua. En esta categoría también debemos incluir mentiras, calumnias, críticas (aunque sean verdad), palabras ásperas, insultos, sarcasmos y ridiculizar a otros. Tenemos que decir que cualquier forma de hablar que hiere a otra persona, sea que estemos hablando de esa persona o con ella, es un pecado de la lengua.

La Biblia está llena de advertencias contra los pecados de la lengua. Tan sólo el libro de Proverbios contiene unas sesenta amonestaciones. Por otra parte, Jesús advirtió que daremos cuentas a Dios de toda palabra ociosa que salga de nuestra boca

«Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.»      (Mateo 12:36)

Y también está el famoso pasaje de Santiago 3 que habla de los efectos pecaminosos de la lengua. El escritor dice que la lengua es como un pequeño fuego que destruye un gran bosque y que es un miembro muy pequeño pero que contamina todo el cuerpo. No obstante, el pasaje de la Biblia que más me ha ayudado a enfrentar los pecados de la lengua es Efesios 4:29. Este versículo es la aplicación del principio de “despojaos/vestíos” que el apóstol Pablo introdujo en Efesios 4:22-24. Este consiste en que debemos despojarnos de las características pecaminosas del viejo hombre y, al mismo tiempo, ser diligentes en vestirnos de las virtudes de gracia que corresponden a la nueva criatura en Cristo.

efesios 4:29Al estudiar Efesios 4:29 encontramos que no debemos permitir que salgan de nuestra boca palabras corrompidas. No sólo son insultos u obscenidades; incluyen los diferentes tipos de hablar que mencioné anteriormente. Observe que la prohibición de Pablo es absoluta: Ninguna palabra corrompida. Ninguna. Esto significa decir no al chisme, al sarcasmo, a la crítica, a las palabras ásperas. Debemos erradicar de nuestro hablar toda palabra pecaminosa que destruya a otra persona. Piense en lo que sería la iglesia de Cristo si todos lucháramos por aplicar esta amonestación de Pablo.

gossip.chisme2Al tratar los pecados de la lengua, comencemos con el primero en que la gente piensa: el chisme, que consiste en diseminar información desfavorable acerca de alguien, aunque esa información sea verdadera. Sin embargo, el chisme por lo general está basado en un rumor, lo que empeora el pecado. Practicar el chisme alimenta nuestro ego pecaminoso, especialmente cuando la información que estamos compartiendo es negativa porque nos hace sentir muy justos en comparación con el otro. Efesios 4:29 dice de que partes del habla debemos despojarnos y también qué debemos ponernos. Debemos hablar palabras que edifican e imparten gracia a los que nos escuchan. Por tanto, cuando estemos tentados a decir algún chisme debemos preguntarnos: Lo que voy a decir, ¿va a edificar o va a destruir a la persona de quien voy a hablar?

Otro pecado relacionado con el chisme es la calumnia, que consiste en declarar algo falso o malinterpretar algo acerca de una persona con el propósito de difamarla o dañar su reputación. En general, la motivación que está detrás de la calumnia es la ventaja que podemos obtener sobre la otra persona. En realidad la calumnia es mentira. Usualmente pensamos que es decir algo falso y quizá la mayoría de nosotros no lo hacemos. Sin embargo, somos muy buenos para mentir por medio de la exageración, o diciendo verdades a medias o lo que llamamos “mentirillas blancas”, que es mentir pensando que no habrá consecuencias.

Por otro lado, la crítica es hacer comentarios acerca de una persona que quizá son ciertos, pero que no es necesario mencionar. Las preguntas que debemos hacernos respeto a ese tipo de comentarios son:

  • ¿Es amable lo que voy a decir?
  • ¿Es necesario que lo diga?
  • ¿Realmente tengo que decir este?

No sólo pecamos por lo que decimos acerca de alguien, sino por la manera en que hablamos unos a otros. El hablar pecaminoso incluye palabras ásperas, sarcasmos, insultos y poner en ridículo a los demás. El común denominador de todas estas formas negativas de hablar es que tienden a rebajar, humillar y herir a la gente. Ese tipo de palabras por lo general provienen de una actitud de impaciencia o ira (Mateo 12:34). Esto significa que, aunque hablemos de los pecados de la lengua, nuestro verdadero problema radica en el corazón. Detrás de todo chisme, calumnia, crítica, insulto o sarcasmo, está un corazón lleno de pecado. La lengua es tan sólo el instrumento que revela lo que hay en él. Si usted y yo queremos vestirnos de la nueva criatura en semejanza a Dios, andando en verdadera rectitud y santidad, debemos usar Efesios 4:29 como uno de nuestros principios rectores. Recuerde: estamos hablando acerca de un pecado real. El tipo de palabras de las que hemos hablado en este estudio podrían parecernos aceptables, pero ante Dios son pecaminosas.

Estudio de PECADOS RESPETABLES,Confrontemos esos Pecados que Toleramos, por Jerry Bridges

Redimidos por la Sangre Preciosa (1 Pedro 1:18-21)

1 Pedro 1:18-21

18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,

19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,

20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

21 y mediante el cual creéis en Dios, quien le resucitó de los muertos y le ha dado gloria, para que vuestra fe y esperanza sean en Dios.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 20 de abril, 2014

En Salmo 49 y los versículos 6 y 9 leemos:

“Los que confían en sus bienes, y de la muchedumbre de sus riquezas se jactan, Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al hermano, ni dar a Dios su rescate [Porque la redención de su vida es de gran precio, y no se logrará jamás], Para que viva en adelante para siempre, y nunca vea corrupción.»

Al leer estos versículos nos pone a pensar en el hecho de que el costo de la redención de un alma debe de ser bastante alto. No podemos acumular riquezas suficientes para pagar el rescate del alma de nuestro propio hermano.

Dios mandó a Su pueblo Israel a ofrecer holocaustos por sus pecados como una figura del futuro sacrificio del Mesías. Pero las Escrituras afirman que “la sangre de los toros y de los macho cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:4). Cuando vino el momento indicado por Dios, Jesucristo el Mesías vino al mundo para pagar con Su sangre preciosa el precio que nosotros no pudiéramos llegar a pagar nunca.

ver. ef 1.7 sangre

Pero Jesús no sólo murió por nuestros pecados. Hay muchos buenos hombres que han muertos en la historia, dando sus vidas por otras personas. Pero a diferencia de todos ellos Jesucristo murió por nuestros pecados y tres días después, resucitó de entre los muertos. El hecho de que resucitó es lo que nos da esperanza en creer que Jesús es capaz de rescatarnos de nuestro estado como esclavos del pecado.

I. Nosotros hemos sido comprados del pecado. V. 18

En Ex. 30:12-16 Dios instruye al pueblo de Israel que el valor de un hombre delante de Dios es de medio siclo (6 gramos aprox.) para pagar por el codero sacrificado por el pecado. Debemos reconocer que nuestra redención no se pagó con el oro ni la plata sino con algo de verdadero valor.

A. El oro y la plata tienen un valor demasiado pequeño.  Mientras el hombre busca enriquecerse en la vida con oro y plata por su poder adquisitivo, Dios dice que tales cosas no nos pueden ayudar salir de nuestra condición de esclavos al pecado.

B. Fuimos librados de nuestra pasada manera de vivir.  La santidad es el producto natural de nuestra redención. Fuimos comprados por Cristo para Cristo. Pedro insta en que sea hora de vivir en la realidad de nuestro rescate de nuestra pasada manera de vivir en el pecado.

1. Vana – un estilo de vida que promete algo bueno que no lo puede producir.

Rom. 1:21: «Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.»

2. Una tradición carnal. Hemos recibido la esclavitud al pecado por herencia.

1 Cor. 15:22: «Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.»

II. Jesús pagó el alto precio de nuestra Redención del pecado. V. 19

A. Por Su Sangre preciosa. La vida entregada por completo.

Gen. 9:4: «Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.»

B. De un cordero perfecto.

Juan 1:29b: «…He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.»

III. Fue planificado el pago del pecado. V. 20

A. Dios planificó el pago en la eternidad pasada.  

B. Dios lo reveló en el momento indicado.  

IV. La fe en Dios es a través de la obra redentora de Cristo Jesús. V. 21

A. Jesús fue glorificado en su resurrección.  

B. Ahora nos es posible obtener fe y esperanza.

ver. col. 1.14 la-sangre-de-cristo

Pecados Respetables: Envidia, Celos y Pecados Similares (parte 2)

Como estudiamos en la lección anterior, la envidia es el dolor que sentimos, y que a veces va acompañado de resentimiento, por las ventajas que otra persona tiene. Nos gustaría tener las mismas oportunidades, lo cual nos lleva a la codicia. Lo que resentimos es que esa persona obtenga algo que nosotros no tenemos.

CELOS

Muy relacionado con la envidia está el pecado de los celos que se definen como intolerancia a la rivalidad.

competividad (2)COMPETITIVIDAD

Relacionado con la envidia y los celos está el espíritu de competitividad. Es decir, el afán que algunos tienen por ser el que gana siempre o el más importante en cualquier campo en el que esté. La competitividad comienza a una edad temprana en la vida. Los niños pueden enojarse o molestarse cuando no ganan un simple juego infantil. Pero no solo los niños tienen ese problema. Hay hombres adultos que en algunas áreas son cristianos ejemplares, pero pierden la cabeza cuando su equipo o el de su hijo son derrotados en un juego. La competitividad es básicamente una expresión de egoísmo. Es la necesidad de ganar sin importar el costo. Ciertamente no es una actitud que refleje que amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Muchas veces, hemos elevado la competitividad a la altura de una virtud. Enseñamos a nuestros hijos, de manera directa o por el ejemplo, que es bueno ser competitivo, ya que es la manera en que podemos conquistar al mundo.

No obstante, me pregunto si el espíritu de competitividad es una virtud cristiana. Creo que el énfasis de la Biblia está en hacer lo mejor que podemos (II Timoteo 2:15). Debemos realizar nuestro trabajo con alegría (Colosenses 3:23) que, dicho de otra forma es hacerlo de la mejor manera. Es evidente que “lo mejor” no siempre es igual para toda la gente. Algunos han recibido la bendición de tener más habilidad, inteligencia o dones espirituales. Alguien podría argumentar que Pablo avaló tácitamente la competitividad en I Corintios 9:24. Pero la analogía termina cuando el Apóstol menciona el premio. En una carrera solamente un corredor gana y recibe el premio. En la vida cristiana, todos podemos recibir el premio. Permítame aclarar que no estoy escribiendo contra la competencia amistosa, sino contra el espíritu competitivo que siempre quiere ganar o ser el mejor. Pero cualquier sea la competencia, la pregunta que el niño, adolescente o sus padres deben hacerse no es “¿ganamos?”, sino: “¿hicimos lo mejor que pudimos?”.

Ahora bien, usted puede ver que hay una relación íntima entre la envidia, los celos y la competitividad. Tendemos a envidiar al compañero que nos ha aventajado en un área que es importante para nosotros. Estamos celosos de la persona que nos supera. Y estos dos promueven un espíritu de competencia que dice: “Yo debo ganar siempre o ser el número uno en todo”.

controlCONTROL

La envidia, los celos y la competitividad pueden catalogarse bajo una sola palabra: rivalidad. En vez de vernos unos a otros como miembros del cuerpo de Cristo, fácilmente podemos adoptar la actitud de considerarnos rivales que debemos competir contra los demás. Hay un pecado sutil más que podemos incluir en este grupo y es de querer controlar a los demás para nuestro beneficio o para obtener lo que queremos. En las relaciones interpersonales siempre hay uno que tiene una personalidad fuerte o dominante. Si no tiene cuidado, puede ser el que controle la relación. Con frecuencia uno quiere tomar todas las decisiones y se enoja si no se hace lo que él dice. En vez de someterse a los demás (Efesios 5:21), tiene una necesidad imperiosa de controlarlos. Claramente, esto surge del egoísmo. La dificultad para reconocer este pecado es que el controlador es el último en darse cuenta de su tendencia malsana.  Si usted es una persona controladora, quizá le sea difícil dejar de hacerlo por causa de su comportamiento en el pasado. Así que usted debe demostrar una humildad verdadera cuando pregunte. Después, en vez de ponerse a la defensiva o atacarlos de palabra cuando sean sinceros con usted, tenga la sabiduría de aceptar lo que le digan y tómelo como proveniente de Dios.

PECADOS RESPETABLES,Confrontemos esos Pecados que Toleramos, por Jerry Bridges

La Luz que Transforme (Juan 8:12-20)

Luz que Transforme copyJuan 8:12-20

12 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

13 Entonces los fariseos le dijeron: Tú das testimonio acerca de ti mismo; tu testimonio no es verdadero.

14 Respondió Jesús y les dijo: Aunque yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y a dónde voy; pero vosotros no sabéis de dónde vengo, ni a dónde voy.

15 Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie.

16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero; porque no soy yo solo, sino yo y el que me envió, el Padre.

17 Y en vuestra ley está escrito que el testimonio de dos hombres es verdadero.

18 Yo soy el que doy testimonio de mí mismo, y el Padre que me envió da testimonio de mí.

19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.

20 Estas palabras habló Jesús en el lugar de las ofrendas, enseñando en el templo; y nadie le prendió, porque aún no había llegado su hora.

luz antorchaLa llama olímpica es un símbolo de los Juegos Olímpicos. La llama olímpica conmemora el robo del fuego de los dioses por parte de Prometeo y su posterior entrega a la humanidad. Sus orígenes se remontan a la antigua Grecia, donde se mantenía un fuego ardiendo en las sedes de celebración de los Juegos Olímpicos Antiguos. El fuego fue reintroducido en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam 1928 y desde entonces ha sido parte fundamental de los Juegos Olímpicos Modernos. En memoria de los Juegos Olímpicos Antiguos, en Olimpia, Grecia, meses antes de la celebración de los Juegos Olímpicos se organiza una ceremonia donde la llama olímpica es encendida y con ello comienza el recorrido de la antorcha que finaliza con el encendido del pebetero olímpico durante la ceremonia de apertura. La ceremonia se lleva a cabo frente a las ruinas del Templo de Hera, donde actualmente se emplea el espejo parabólico para la ignición de la llama. La llama olímpica únicamente puede ser encendida por medio de rayos solares. Tras la ignición de la llama, esta es colocada en una urna para luego ser transportada al estadio antiguo, donde es entregada al primer portador. A partir de allí, la antorcha olímpica comienza su recorrido hasta finalizar con el encendido del pebetero.

Mientras la llama olímpica tiene su fuente en los rayos solares, Jesús, la luz del mundo, es la fuente de nuestra luz. Nosotros sus seguidores, llevamos esa luz en nuestras vidas. El hombre natural anda en las tinieblas sin darse cuenta de su ceguera. Cuando alguien rechaza la existencia de la luz llega a ser una condenación de sí mismo porque la naturaleza de la luz no cambia, brilla indiscriminadamente y sus efectos siguen siendo visibles. Esto resulta ser una llamada a un discipulado comprometido mientras andemos con Dios.

ver. jn. 8.12I. Jesús es la luz del mundo. (V. 12)  Nadie sabe cuándo este discurso sucedió pero Juan nos señala el lugar del tesoro en el verso 20. Allí había dos candelarios enormes que se encendían para iluminar al lugar.

A. Jesús se presenta como la fuente de luz que todos disfrutan.  El «yo soy» es enfático y no deja lugar a dudas de que se presenta como el Dios de Israel. En Primera de Juan 1:5 se menciona que Dios es luz. Los seguidores de Cristo también son la luz del mundo (Mt. 5:14). Pero a diferencia de sus seguidores Jesús es la fuente de la luz que resplandece. Nosotros somos portadores de aquella luz que solo viene de Cristo. Nuestras antorchas son encendidas en una luz para que brille en nuestros corazones la luz para ser un testimonio y transmitirla al mundo (II Corintios 4:3-7).

B. El alcance de esa luz es el mundo.  No quiere decir que todo el mundo posee la luz sino que “el mundo recibe la luz de una forma indiscriminada” (Morris, Leon. El Evangelio Según Juan Vol. II. p.41). Pero cada uno de los que vienen a Jesús y se convierten en sus seguidores “tendrá la luz de la vida.”  El mundo está en tinieblas es nuestra tarea brillar la luz en sus vidas.

C. Tenemos que seguir a la Luz de forma continua.  El participio presente nos hace entender que el seguir a Jesús no es una decisión de un momento para ser dejado en el olvido sino, que es un compromiso de por vida. La evidencia de nuestra posesión es nuestro nuevo andar. No estaremos más en las tinieblas. Nuestra posesión es continua “Tendrá” y “supone una transformación permanente” (Morris, p.41).

 II. Jesús presenta evidencias serias de su testimonio. (Vs. 13-14)

A. La acusación de los fariseos se basa en “un tecnicismo jurídico” (V. 13).  Los enemigos de Jesús le acusan de hablar sin el respaldo jurídico de testigos externos. De hecho, su argumento es el mismo argumento de toda persona que rechaza a Jesús. Ellos no creen que las cosas sean así. Que no hay suficiente evidencia para respaldar a sus afirmaciones de ser Dios. Pero la misma luz da evidencia de sí misma. Si ellos están cegados, no podemos convencerlos porque no se ven. “¿De qué otra forma va a convencernos la luz que es luz, sino a través de lo que hace por nosotros?” (Wright en Morris, p.42 nota a pie).

B. Jesús esta cualificado para dar testimonio de sí mismo. (V. 14)  La razón o lo cual Jesús puede servir como uno de los dos testigos necesarios para dar testimonio de la veracidad de sus propias palabras es que él es celestial y conoce el principio y el fin. El sabe el por qué del pasado y el por qué del presente.

III. Jesús no juzga según la carne. (Vs. 15-16)

A. El juicio de Jesús no es débil según la carne. (V. 15) El juicio que Jesús realiza es “natural” (9:39), una consecuencia de su venida pero no practica la clase de juicio del hombre natural.

B. El juicio de Jesús está en armonía con el Padre. (V. 16)  Estando su Padre con él en todo momento de su tiempo en la tierra, Jesús cumple con su misión y valida a su juicio.  Nosotros también disfruta de la presencia de Dios aún cuando el mundo nos trata como si estuviéramos solitos aquí.

IV. Jesús cuenta con el testimonio del Padre. (Vs. 17-20)  La ley acepta el testimonio de dos hombres. Jesús dice que ningún ser humano hace falta para autentificar a su relación divina. Jesús afirma el hecho que es la revelación del Padre. El hijo “le ha dado a conocer” (1:18) al Padre.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 13 de abril, 2014

yo soy la luz del mundo

Celebramos la Resurrección de Cristo!

Está invitado a celebrar la Resurrección de Cristo con un desayuno especial el día domingo, 20 de abril, a las 9:15 horas.

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«No está aquí, pues ha resucitado, como dijo…» (Mt. 28:6)

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