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La Voz del Pastor (Juan 10:1-6)

La Voz del Pastor copyUn hombre en Australia fue arrestado y acusado de robar una oveja. Pero él afirmó enfáticamente que era uno de los suyos que había estado ausente durante muchos días. Cuando el caso fue a la corte, el juez se quedó perplejo, sin saber cómo decidir el asunto.

Por último, pidió que la oveja se ponga en la sala del tribunal. Luego ordenó al demandante que salga y llame al animal. La oveja no respondió, excepto para levantar la cabeza con una mirada asustada. El juez dio instrucciones al acusado de ir al patio y llamar a la oveja. Cuando el acusado comenzó a hacer su llamada distintiva, la oveja saltó hacia la puerta. Era obvio que había reconocido la voz de su amo.

Jesús, como nuestro Pastor, hace para nosotros, lo que hizo por el hombre ciego. Él conoce nuestras necesidades verdaderos y profundos, mejor que los conocemos nosotros mismos. Cuando reconocemos que Jesús es nuestro Pastor, también reconocemos esta verdad acerca de nosotros mismos. Reconocemos que somos sus ovejas. Y por si no lo sabías…

Las ovejas no son conocidas por su alto rendimiento. Las ovejas, por naturaleza, son estúpidas.  Son totalmente impotente con inteligencia limitada. Son propensos a entrar en peligro con su vagar habitual. Ellos están indefensos.

Juan 10:1-6

1 De cierto, de cierto os digo: El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.

Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

A éste abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y a sus ovejas llama por nombre, y las saca.

Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz.

Mas al extraño no seguirán, sino huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Esta alegoría les dijo Jesús; pero ellos no entendieron qué era lo que les decía.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 29 de junio, 2014

[youtube http://youtu.be/xL6mahyhJC0]

I. Él que no es el verdadero pastor no busca guiar a las ovejas. V. 1

Jesús parece continuar su discurso con los fariseos con el “en verdad, en verdad” de versículo uno. Los fariseos se oponían a Jesús diciendo que ellos eran los pastores del pueblo de Dios. Ellos le acusaban a Jesús de ser un impostor. Pero Jesús responde que ellos son pastores falsos.

A. No tiene derecho de entrar.  Busca penetrar las defensas diseñadas para el bien de cada oveja y la protección del rebaño. “Normalmente, se pastoreaba a las ovejas dentro de un recinto vallado, para protegerlas” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol. II, p. 110). Si alguien no intenta entrar por la puerta vigilada, habría de cuestionar sus intenciones.

No hay que confiar que cada persona que dice ser pastor tiene buenas intenciones hacia el rebaño.

B. Es un ladrón y salteador.  El ladrón es como Judas que busca algún beneficio económico personal. El salteador es una descripción de los dos hombres crucificados a cada lado de Jesús. El vicepresidente Amado Boudou está acusado de ser un ladrón. Un moto chorro o uno que realiza entraderas es un salteador.

En todo caso, esta descripción implica que es deshonesto y dispuesto a acudir a la violencia.

Hay sectas y hasta pastores individuos que están en búsqueda de de beneficio personal y no el bien común de las ovejas. Jesús nos manda a tener cuidado con ellos.

 II. El verdadero pastor se relaciona con sus ovejas. Vs. 2-6

A diferencia del pastor imitador o el bandito de versículo 1, el verdadero pastor desempeña su trabajo legítimamente.

A. El verdadero pastor tiene derecho de acceso. Vs. 2-3  El pastor de las ovejas entra por la puerta porque es su derecho y su tarea de protegerlas. Parece indicar que hay varios rebaños bajo la custodia de un solo portero en un redil enorme. “Cuando el pastor entra y llama a las ovejas, éstas reconocen su voz” (Morris, p. 111). Las ovejas escuchan su voz y responden porque los llama por nombre.

Es necesario  poder reconocer la voz de nuestro Buen Pastor por el contacto que mantenemos con Él. Además es necesario responder a su llamada con obediencia inmediata. Esto debido a que aman y confían en su pastor.

B. El verdadero pastor es guiador del rebaño. Vs. 4-5 Cuando la oveja rehúsa responder inmediatamente, lo saca afuera para su propio beneficio. El va delante del rebaño para mostrar el camino correcto. Pero a uno que es un desconocido, las ovejas no responderán porque son tan bien entrenados que no le harán caso a otro pastor inclusive. Esto es debido a la voz del pastor que es distinto a cualquier otra voz. Esto implica que las ovejas son bien entrenadas para distinguir entre las voces.

Así que las ovejas deben de tener cuidado con las filosofías falsas, la psicología falsa, la ética falsa, la religión falsa y la vida falsa.

Nos Mudamos!

Durante el mes de JULIO la Iglesia Bautista Pilar se reúne en el salón de eventos del primer piso de Pilar Point — los domingos a las 10:30 Hs.
Se suspende la reunión de los miércoles.
Después, si Dios quiere, estaremos en nuestro propio edificio!

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Visión Espiritual (Juan 9:35-41)

sleeping under starsEl detective Sherlock Holmes y su amigo el Doctor Watson salieron juntos para realizar un camping. Después de la cena se retiraron y se pusieron a dormir. Pasaron algunas horas y Holmes le dio un codazo a su fiel amigo. “Watson, mire arriba y decime lo que ves”. Watson respondió y le dijo, “Ve a millones y millones de estrellas.” “Y, ¿qué podes deducir de esta situación?” Watson lo consideró por un momento. “Astronómicamente, me indica que hay millones de galaxias y potencialmente miles de millones de planetas. Astrológicamente, observo que Saturno se encuentra en Leo. Horológicamente, saco la conclusión de que  son las tres y cuarto. Teológicamente, Puedo ver que Dios es todopoderoso y nosotros somos insignificantes y débiles. Meteorológicamente, supongo que nos va a ser un lindo día mañana. ¿Por qué, qué significa para vos?”

Replico el Señor Holmes, «Watson, idiota, ¡alguien nos robó la carpa!»

Vision Espiritual

Hay muchas veces en la vida cuando la respuesta simple es la más buscada y la más difícil de encontrar. En nuestro texto hoy, Jesucristo nos va a indicar que hay dos conclusiones que debemos sacar en cuanto a la posesión de la visión espiritual.

Juan 9:35-41
35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios?

36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él?

37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es.

38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

39 Dijo Jesús: Para juicio he venido yo a este mundo; para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados.

40 Entonces algunos de los fariseos que estaban con él, al oír esto, le dijeron: ¿Acaso nosotros somos también ciegos?

41 Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece.

I. Jesús nos busca para relacionarse con nosotros. (Vs. 35-38) Es parte de la naturaleza de Dios (lo normal) buscar a los necesitados. «Para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros» (Hechos 17:27).

A. Creer en Jesús se refiere a una decisión personal. (V. 35)  Jesús pregunta al hombre si está dispuesto a depositar su fe en Cristo. Es hora de cambiar su opinión de simplemente creer que Jesús es un profeta y llegar a la conclusión de que él es el cumplimiento de la promesa de Dios. Es divinidad.

B. Es necesario reconocer la persona de Cristo para creer en Él. (V. 36) El hombre nunca había visto a Jesús antes pero parece que le reconoce la voz. Le trata con respeto y demuestra su disposición para creer. Lo que no se sabe todavía es en quién depositar su fe.

C. La persona de Jesús se revela a través de su Palabra. (V. 37) El sentido de la vista es algo todavía nuevo para este hombre. Al escuchar a Jesús decir que la vista restaurada que le trajo visión física ahora le puede también hacer llegar a la vista espiritual debe de ser algo contundente para el hombre sanado.

D. La comprensión nos lleva a responder favorablemente. (V. 38)  El término Señor aquí contiene el reconocimiento de la verdadera identidad de Jesús. Esta fe se demuestra en dos maneras.

1. El hombre reconoce que Jesús merece su confianza. “Creo, Señor” es una simple confesión de que ha depositado su fe en Jesús.

2. El hombre le rinde respeto a Jesús como divinidad. Es el único lugar en el evangelio de Juan donde hace mención que alguien adora a Jesús. La adoración es un producto natural de un corazón cambiado. La bendición enorme que recibió aquel hombre resulta en un agradecimiento devuelto en adoración de la Persona de Dios.

 II. El resultado del acercamiento a Jesús es tener visión espiritual. (Vs. 39-41)  En el resto del capítulo Juan nos relata que obtener visión espiritual puede eludir a algunos.

A. La luz divide entre los ciegos y los que obtienen visión espiritual. (V. 39)  “El resultado de la venida de Jesús es que los ciegos ven” (Morris, p. 105)

B. El conocimiento no es suficiente para obtener la visión espiritual. (Vs. 40-41) Cuando alguien es ciego, la luz resplandece en su vida al recibir la vista. Pero cuando que dice tener la capacidad de ver, rechaza la venida de la luz, aquella persona demuestra su ceguera espiritual no importa si aún es líder religioso.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 22 de junio, 2014
[youtube http://youtu.be/YDzjY66tZG4]

La Interrogación del Profesante (Juan 9:18-34)

blind man testimonyEn nuestro texto hoy, el hombre curado de su ceguera de nacimiento está cuestionado en cuanto a la veracidad de la curación de un lado, y la fuente de su curación del otro lado. En ambos casos su respuesta no es la de uno con la cabeza agachada sino de uno que tiene un objetivo para alcanzar y sabe que es más seguro que quedarse expuesto a los ataques de los enemigos de Jesús.

18 Pero los judíos no creían que él había sido ciego, y que había recibido la vista, hasta que llamaron a los padres del que había recibido la vista,

19 y les preguntaron, diciendo: ¿Es éste vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?

20 Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que éste es nuestro hijo, y que nació ciego;

21 pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo.

22 Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos, por cuanto los judíos ya habían acordado que si alguno confesase que Jesús era el Mesías, fuera expulsado de la sinagoga.

23 Por eso dijeron sus padres: Edad tiene, preguntadle a él.

24 Entonces volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y le dijeron: Da gloria a Dios; nosotros sabemos que ese hombre es pecador.

25 Entonces él respondió y dijo: Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.

26 Le volvieron a decir: ¿Qué te hizo? ¿Cómo te abrió los ojos?

27 El les respondió: Ya os lo he dicho, y no habéis querido oír; ¿por qué lo queréis oír otra vez? ¿Queréis también vosotros haceros sus discípulos?

28 Y le injuriaron, y dijeron: Tú eres su discípulo; pero nosotros, discípulos de Moisés somos.

29 Nosotros sabemos que Dios ha hablado a Moisés; pero respecto a ése, no sabemos de dónde sea.

30 Respondió el hombre, y les dijo: Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde sea, y a mí me abrió los ojos.

31 Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.

32 Desde el principio no se ha oído decir que alguno abriese los ojos a uno que nació ciego.

33 Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.

34 Respondieron y le dijeron: Tú naciste del todo en pecado, ¿y nos enseñas a nosotros? Y le expulsaron.

I. Los ciegos espirituales juegan en contra de la verdad. (Vs. 18-23)  Los líderes religiosos dudaron el milagro mientras el hombre sanado habló de su experiencia.

A. Los prejuicios nos pueden quitar la objetividad.  (Vs. 18-19)  Después de preguntar acerca de la legitimidad de las afirmaciones del hombre sanado, siguen buscando forma de negar que Jesús fuera el autor del milagro.

B. El miedo nos quita la oportunidad de tomar la responsabilidad. (Vs. 20-23)  Los padres del hombre lo dejan expuesto a los ataques de las autoridades religiosas por temor a las consecuencias que les pudieron ocurrir.

II. Los ciegos espirituales atacan el testimonio de los convencidos. (Vs.24-34)  Estos fariseos desearon debatir la persona de Cristo mientras el hombre sanado quiso discutir el poder de Cristo.

A. Los religiosos presionan a los fieles. (Vs. 24,26)  Pretenden tener conocimiento exclusivo de la verdad. “Nosotros sabemos” (Éxodo 31:14).

B. Hay que aguanta con determinación. (V. 25,27)  Es necesario mostrar los hechos, “Una cosa sé”; aún cuando te cansás de la interrogación.

una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo copyC. Los religiosos intentan demostrar la veracidad de su postura. (Vs. 28-29) Los judíos respaldan a su argumento de que Jesús es pecador por decir que su respaldo es la Palabra de Dios a través de Moisés. Eso quiere decir que su cumplimiento de la ley los daba autoridad para juzgar contra de la ley. Pero se auto condenan al confesar que no saben de dónde procede Jesús, hacedor de milagros.

D. Hay que defenderse con la verdad. (Vs. 30-33)  El hombre sanado demuestra su habilidad de razonar al exponer el error en el pensamiento de los líderes religiosos. Todos saben que un pecador no recibe poder de Dios para ayudar a los demás. Una obra sanadora y creativa de sanar a un hombre de su ceguera de nacimiento es una obra de Dios Todopoderoso. Termina exclamando que Jesús procede de Dios.

E. El resultado de defenderse puede incluir más pruebas de la fe. (V. 34)  El hombre es excomulgado de la comunión de los judíos por su fidelidad a la persona de Jesús.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 15 de junio, 2014

La Ceguera de la Incredulidad (Juan 9.8-17)

La Ceguera de la Incredulidad copy

Jesús sana el ciegoEl hombre de nuestra narración fue sanado por el poder de Dios mismo. No se trata de avances en la medicina sino de la mano de Dios mismo que se involucra en su vida para traerle gloria a Dios. La sanación produce resultados sorprendentes y a la vez, trae persecuciones de parte de los que rehusaron creer en la deidad de Cristo.

Juan 9:8-17

Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba?

Unos decían: El es; y otros: A él se parece. El decía: Yo soy.

10 Y le dijeron: ¿Cómo te fueron abiertos los ojos?

11 Respondió él y dijo: Aquel hombre que se llama Jesús hizo lodo, me untó los ojos, y me dijo: Ve al Siloé, y lávate; y fui, y me lavé, y recibí la vista.

12 Entonces le dijeron: ¿Dónde está él? El dijo: No sé.

13 Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego.

14 Y era día de reposo cuando Jesús había hecho el lodo, y le había abierto los ojos.

15 Volvieron, pues, a preguntarle también los fariseos cómo había recibido la vista. El les dijo: Me puso lodo sobre los ojos, y me lavé, y veo.

16 Entonces algunos de los fariseos decían: Ese hombre no procede de Dios, porque no guarda el día de reposo. Otros decían: ¿Cómo puede un hombre pecador hacer estas señales? Y había disensión entre ellos.

17 Entonces volvieron a decirle al ciego: ¿Qué dices tú del que te abrió los ojos? Y él dijo: Que es profeta.

 I. Dudas generadas (Vs. 8-12)  La obra sanadora de Jesús es tan completa en la vida del ciego que nadie lo reconoce después.

A. Dudas acerca de su persona. (Vs. 8-9) El hombre sanado de su ceguera es bien conocido en su pueblo, cosa que indica que su sanación va a ser imposible esconder. Pero su sanación genera una polémica acerca de su identidad, por la falta de fe de los vecinos y por el gran cambio realizado en su vida. Nuevamente, estamos antes la idea de una obra creadora que produce cambios radicales. Al abrirse los ojos, nadie lo reconoció porque la obra de Dios nunca nos deja en las mismas condiciones.  Por las muchas dudas, él hombre mismo tiene que confirmar su identidad.

B. Dudas acerca de la obra sanadora. (Vs. 10-12)  La gente empieza a interrogarle al hombre sanado cómo le fueron sanados los ojos. El hombre responde de su mejor manera de que un hombre llamado Jesús lo sanó. Debemos entender que hasta este momento no ha visto a su benefactor. No lo conoce, tampoco ha comprendido la importancia de la persona de Jesús y es por esta razón de que lo llama “un hombre.”  Hubo por lo menos cuarto circunstancias que produjeron la sanación.

    • Jesús lo confrontó
    • Recibió un mandato para realizar tareas
    • Él obedeció los mandatos de Jesús
    • Fue librado de las tinieblas y recibió la vista

La gente persiste en su interrogación y pregunta dónde está Jesús pero el sanado no lo sabe.

II. Discusiones realizadas (Vs. 13-17)  La pregunta más grande no consiste en si ocurrió un milagro sino en si era legítimo el milagro.

A. Es presentado delante de las autoridades religiosas. (Vs. 13-15) Cuando los vecinos con los cuales el hombre sanado había discutido su identidad no quedaron convencidos, lo trajeron para compadecer delante de las autoridades religiosas. Ellos escuchan la maravillosa historia de su sanación de la mano de los vecinos y después le piden al hombre sanado su versión.

B. Cuestionan la autoridad de Jesús (Vs. 16-17)  La cuestión principal para estos líderes religiosos es concerniente los ritos religiosos. Si Jesús niega someterse a los ritos establecidos por estas autoridades, ellos rehúsan someterse a su autoridad a pesar de que su obra no se explica aparte de la poderosa mano de Dios. Esto resulta en diferencias de opinión importante entre estas mismas autoridades. Al final los doctores preguntan al paciente su opinión sobre el caso. Él responde que Jesús tiene la autoridad de sanar en el Día de Reposo porque es un profeta enviado de Dios.

Predica del Pastor Jaime Greenwood, 8 de junio, 2014

 

¡A Trabajar! (Juan 9:1-7)

carpe diem   Carpe diem es una locución latina que literalmente significa ‘toma el día’, que quiere decir ‘aprovecha el momento’, en el sentido de no malgastarlo. Fue acuñada por el poeta romano Horacio (Odas, I, 11): «Carpe diem quam minimum credula postero.”

El adagio latino podría equivaler a oraciones en castellano como «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» o «vive cada momento de tu vida como si fuese el último». Es un tópico literario, o tema recurrente, en la literatura universal como exhortación a no dejar pasar el tiempo que se nos ha brindado.

En 1854, una joven de sólo 18 años de edad se dio cuenta de que, incluso para ella la luz del día se desvanecía y ella nos hizo acordar a trabajar porque la noche viene, cuando no vamos a ser capaces de trabajar para el Señor nunca más. Basado en el pasaje de Juan 9:4 donde dice, «Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar,» Anna L. Coghill escribió las palabras de este antiguo himno. Y con los años el himno nos recuerda que nuestros días sobre la tierra están contados debido a la muerte o porque Jesús podría venir de nuevo en cualquier momento. Así que debemos ser desafiados a entrar en la obra del Señor, mientras que nosotros tenemos la salud y la libertad para hacerlo. Porque el tiempo para hacer esto se está poniendo más corto para cada uno de nosotros. (Escucha la música aquí.)

Pronto la noche viene,

¡Listos a trabajar!

¡Listos!, que muchas almas

hay que rescatar.

¿Quién de la vida el día

puede desperdiciar?

«Viene la noche y nadie

puede trabajar.»

pronto la noche viene

Juan 9:1-7

 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.

Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?

Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.

Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar.

Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.

Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego,

y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.

I. El problema que precipitaba la curación. (Vs. 1-2)

A. Falta de visión. (V. 1)  No es simplemente que el hombre ciego no pudo ver, sino que los discípulos de Jesús no estaban atentos a las necesidades de este hombre inconverso. ¿Tenés un plan para alcanzar a los necesitados en tu alrededor?

B. Falta de compasión. (V. 1)  Nadie trajo el hombre a Jesús. Sin embargo Jesús lo vio en su condición y va a hacer algo para ayudarlo.  ¿Te preocupás por las necesidades espirituales de los demás?

C. Falta de comprensión. (V. 2)  Los discípulos pensaron equivocadamente que el sufrimiento era siempre el resultado del pecado. Esto los llevó a preguntar por qué el hombre tuvo que sufrir aquel infortunio.

II. El propósito de la condición de ceguera. (Vs. 3-5)

A. Traerle gloria a Dios. (V. 3)  Jesús aclara la situación asegurándolos de que el sufrimiento no es siempre consecuencia del pecado. El hombre se encontró en tal estado de desgracia porque era la voluntad de Dios para traerles gloria a Dios Padre y a Dios Hijo. Un comentarista aclara que Dios no hizo al hombre sufrir tanto tiempo simplemente curarlo y así mostrar su majestad.

“Dios anuló aquella desgracia que le había tocado desde niño para que aquel hombre, ya de mayor, pudiera, al recobrar la vista, ver la gloria de Dios en la faz de Cristo” (Bruce citado en Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. II p.85).

Fíjense lo que dijo Pablo de su condición en Filipenses 4:11, «…he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.»

ver. juan 9.3

B. Animar a más obreros. (Vs. 4-5)  En el versículo 4 Jesús dice más bien que “nosotros debemos” trabajar mientras exista la posibilidad de realizar tareas. Vendrá la noche cuando se acabará toda oportunidad. El día se entiende por la luminosidad. Según el verso 5, Jesús es la luz de mundo y brilló más fuerte mientras Él estuvo en la tierra durante su Encarnación. Pero pronto viene la noche cuando nadie más tendrá la oportunidad de aprovechar de la luz y sufrirá la noche perpetua. Así que, es imprescindible y urgente que nosotros nos dediquemos a llevar al mundo el mensaje de que Jesús puede curar la ceguera del pecado.

II. El poder que produjo la curación. (Vs. 6-7)

A. El poder de nuestro Dios no tiene límite alguno. (V. 6)  A pesar que este episodio nos hace preguntar por qué Jesús sanó usando barro y saliva, tenemos que llegar a la conclusión de que nuestro Dios no está limitado para obra en la vida de nadie. Es cierto que Jesús realizó varias cosas en un Día de Reposo que estaban prohibidas por las autoridades religiosas. Y también hubo una creencia acerca de poderes curativos en la saliva. Además Dios formó al hombre del polvo Gen. 2:7. Pero parece ser que sus acciones fueron los de un creador más que nada.

B. Ejercitar fe en Jesús produce resultados. (V. 7)  (Ejemplo: Eliseo y Naamán en II Reyes 5:10-14).

Naamán Rio Jordán

Jesús Dice Ser Dios (Juan 8.48-59)

Un padre judío estaba preocupado por su hijo. No lo había criado bien en la fe del judaísmo. Entonces, él esperaba revertir esa tendencia y mandó a su hijo a vivir en Israel durante todo un año para experimentar su cultura. Después de un año el hombre joven volvió a casa. Le dijo a su padre “Papá, te agradezco por haberme enviado a la tierra de nuestros Padres. Fue una experiencia inolvidable y muy alucinante. Sin embargo, debo confesar que mientras estuve en Israel me convertí al cristianismo.” “¡Ay!, ¿qué he hecho?” pensó el padre. Así que, en la tradición de los patriarcas, fue a buscar a su mejor amigo para pedirle consejos y consolación.

“Me sorprende de gran manera que te has acercado a mí,” le dijo el amigo, “yo también mandé a mi hijo a Israel y él volvió cristiano.” Así que, en la tradición de los patriarcas, ellos dos se acercaron al Rabí. “Me sorprende de gran manera que se han acercado a mí,” les dijo el Rabí, “yo también mandé a mi hijo a Israel y él volvió cristiano. ¿Qué sucede con nuestros hijos? Hermanos, debemos llevar nuestra carga delante de Dios” dijo el Rabí.

Todos ellos se arrodillaron y empezaron a llorar y clamar al Todopoderoso. Mientras ellos oraron, se abrió el cielo y una voz de trueno descendió que dijo “Me sorprende de gran manera que se han acercado a mí. Yo también mandé a mi hijo a Israel…”

jesus cruz

Al llegar a esta culminación de la confrontación con los líderes religiosos en esta oportunidad, Jesús nos hace entender que él sabe que tiene que cumplir una misión divina. Su Padre celestial lo ha enviado porque él es la representación física en la tierra de la Deidad. Jesús reconoce la dignidad de su posición. Pero se representa a sí mismo en términos de obediencia y servicio dándonos un ejemplo para seguir.

Juan 8:48-59

48 Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio?

49 Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis.

50 Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga.

51 De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

52 Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte.

53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? !!Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo?

54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios.

55 Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra.

56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

57 Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?

58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

59 Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue.

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 25 de mayo, 2014

Jesus El Gran Yo Soy -Jesus en Juan-3

I. Reacciones correctas ante acusaciones falsas. Vs. 48-50

A. Los fariseos le acusan a Jesús de ser un samaritano endemoniado. V. 48  Mientras Jesús sigue derrumbando los argumentos de los fariseos, ellos recurren a la injuria.

B. Jesús busca honrar a su Padre celestial. Vs. 49-50  Al reconocer las implicaciones de las acusaciones de los fariseos, Jesús no reacciona mal. Responde con dignidad frente a sus acusadores (I Pedro 2:23). Ellos muestran desprecio por el pueblo que ha aceptado a Jesús en gran manera.

A diferencia de ellos, Jesús busca honrar a su Padre. Es imposible honrar al Padre si uno no está dispuesto a honrar a Jesús (Juan 5:23). La misma muerte de Jesús, que los fariseos procuraban, “iba a ser la verdadera gloria de Dios” (Morris, Leon El Evangelio Según Juan Vol II, p. 73).

II. Actitudes correctas ante la Palabra de Dios. Vs. 51-53

A. La muerte no tiene poder sobre la vida de aquel que guarda el mensaje de Jesús. V. 51  La construcción griega es peculiar “La muerte no verá jamás”. Es probable que quiera mostrar que él que no cree es condenado a la muerte mientras el que cree no sufrirá la segunda muerte.

B. Hay que cree aún cuándo el razonamiento y percepción te diga lo contrario. Vs. 52-53  La pregunta expresada por los judíos es bastante prudente “¿Es él mayor que Abraham que murió?” La respuesta que esperan los fariseos es negativa. Pero Jesús nos muestra a través de la fe que Él sí, es mayor.

III. Relaciones correctas ante la persona de Dios. Vs. 54-56

A. Hay que establecer una relación íntima con Dios. V. 54-55  A diferencia de los judíos, quienes usaron el nombre de Dios con temor y temblor, Jesús llama a Dios su “Padre”. Reconocer a Dios no es suficiente. Hay que establecer una relación con Él. Esta relación se funda sobre el “conocimiento” de la Palabra de Dios que nos lleva a abandonar preconceptos equivocados que nos llevan a la “mentira”.

B. Abraham tuvo una relación con Dios basada en la fe. V. 56  Abraham vio con anticipación los sucesos del los días de Jesús. Su previsión le permitió basar su fe en los eventos que le llevarían a Jesús a la cruz del calvario. Se reaccionó con gozo al pensar en lo que Cristo iba a lograr en la cruz.

IV. Realizaciones correctas de la esencia de Jesús. Vs. 57-59

A. Jesús existía antes del gran patriarca. Vs. 57-58  Los “judíos creían que Jesús no estaba cuerdo” (Morris, p.78) al expresar su incredulidad a la palabra de Jesús de que Abraham buscaba con anticipación la Encarnación de Jesús cuando él ni tuvo la edad de un jubilado. Pero Jesús ahora va más allá de sus expectativas y expresa en una forma totalmente entendible su “preexistencia”.  El “Yo Soy” en tiempo presente contraste el Abraham “fue creado”.

B. Jesús no blasfemaba. V. 59  Los judíos habían encontrado lo que buscaban. La acusación necesaria para matar a Jesús está a mano. Él se ha blasfemado comparándose con el Dios eternal (Éxodo 3:14).

el gran yo soy

Prueba de Paternidad (Juan 8.37-47)

padreNuestros padres nos influencian genéticamente. Así que tenemos un cierto color de cabello, un color particular de ojos, altura y apariencia. Si nos gusta o no, todos nosotros estamos influenciados por nuestros padres. Desde nuestra infancia otras personas empiezan a buscar nuestra semejanza a nuestros padres. Además, hay una influencia por el ejemplo de nuestros padres. Muchos hijos son hinchas de algún club justamente porque estuvieron expuestos en casa a aquel equipo. Los hijos, a ser grandes, a veces votan la misma lista que los padres. Buscamos o elegimos cierta iglesia basada en las lecciones que nos enseñaron los padres. A la vez, nos sorprende la cantidad de influencias negativas que practican nuestros hijos. Aprendemos mucho más de nuestros padres que queremos admitir.

Juan 8:37-47

37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

38 Yo hablo lo que he visto cerca del Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído cerca de vuestro padre.

39 Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais.

40 Pero ahora procuráis matarme a mí, hombre que os he hablado la verdad, la cual he oído de Dios; no hizo esto Abraham.

41 Vosotros hacéis las obras de vuestro padre. Entonces le dijeron: Nosotros no somos nacidos de fornicación; un padre tenemos, que es Dios.

42 Jesús entonces les dijo: Si vuestro padre fuese Dios, ciertamente me amaríais; porque yo de Dios he salido, y he venido; pues no he venido de mí mismo, sino que él me envió.

43 ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.

44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

45 Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

46 ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis?

47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios.

En nuestro texto hoy, Jesús desarrolla una discusión con los líderes religiosos del pueblo judío sobre su paternidad. Sin embargo, esta discusión no tiene nada que ver con la genética, sino con su espiritualidad. Jesús enseña que hay solo dos padres de los cuales pertenecemos: o Dios o el Diablo.

I. Nuestra religiosidad nos puede recriminar. (Vs. 37-40)

Los judíos religiosos quisieron aprovechar de su descendencia de Abraham, pero al formular un plan para matar a Jesús, están expuestos por ser diferentes de Abraham.

A. La religiosidad puede llevarnos a rechazar el mensaje de Dios. (Vs. 37-38) “El privilegio religioso no garantiza una actitud correcta ante las cosas de Dios” (Morris, Leon, El Evangelio Según Juan Vol. II p. 64). Jesús argumenta que sus palabras proceden de Dios Padre que hizo pacto con Abraham. Al rechazar el mensaje de Jesús, los religiosos en realidad estaban rechazando todo lo que Jesús representaba; una relación personal con Dios. Parece que para ellos el ritualismo era más importante que captar el mensaje coherente de la verdad.

Al no tener una visión amplia de las cosas de Dios, existe la posibilidad de perder la misma esencia de la unión con Cristo.

B. La religiosidad puede producir hostilidad hacia Dios. (Vs. 39-40)  Los verdaderos hijos de Abraham lo son espiritualmente. Al maquinar para matarle a Jesús, quien procede del Padre, se mostraron por enemigos de Dios. El verdadero hijo de Abraham tendría que ser considerado “amigo de Dios” igual a Abraham (Santiago 2:23; Is. 41:8). Los judíos no obedecían los mandatos de Dios y su comportamiento revelaba su odio hacia Dios.

¿Cuál es tu actitud al escuchar la verdad de Dios? Si buscás implementar la actitud de Abraham de obediencia y fe recibirás la verdad con gratitud. Si rechazás la verdad será evidente en tu comportamiento (Mateo 7:15-17).

II. Los verdaderos hijos de Dios están caracterizados por sus hechos. (Vs. 41-44)

A. La fidelidad a Dios demuestra que no somos apóstatas. (V. 41)  Los líderes religiosos injuriaron a Jesús al decir que el nacimiento de Jesús era ilegítimo. Ellos quisieron distanciarse de la persona de Jesús, que para ellos, había nacido de la fornicación. Al decir a estos judíos que pertenecen a otro padre Jesús los acusa de seguirle a él y así ser apóstatas e idólatras. Es importante entender en el contexto que para los judíos “la fornicación es el símil tanto rabínico como veterotestamentario de la idolatría” (Morris, p. 67 cita a Odeberg en una nota a pie).

B. Mostrar el verdadero amor es evidencia de nuestra comprensión del mensaje. (Vs. 42-43)  Jesús no vino a hablar de lo suyo, sino vino como un representante del Dios vivo. Su dependencia nos hace entender por qué el amor supremo no se logra aparte de una relación íntima con Dios.

Al no entender la misión, nos va a ser imposible entender lo que representa el mensaje.

C. No realizan las obras del Diablo. (V. 44)  No era un problema intelectual sino espiritual que hizo imposible para los judíos aceptar el mensaje de Jesús. Por no tener relación con Dios Padre, hicieron las obras de su verdadero padre; Satanás.

 III. La fe nos convence de la verdad. (Vs. 45-47)

A.  Nuestro ejemplo Jesús, es impecable. (Vs. 45-46)  Si Jesús es irreprensible, es necesario creer en Él.

B. Nuestra relación con Dios se base en su verdad. (V. 47)

Predica de Pastor Jaime Greenwood, 18 de mayo, 2014

Pecados Respetables: Y de aquí, ¿a dónde vamos?

Si usted me ha acompañado hasta aquí, se habrá dado cuenta de que hemos trabajado temas bastante difíciles. Vimos en detalle muchos de los pecados sutiles que toleramos en nuestra vida. Quizá por momentos esta lectura fue dolorosa. Espero que así haya sido porque eso significa que usted ha sido lo suficientemente honesto y humilde como para aceptar que hay algunos de esos pecados en su propia vida. Eso nos da esperanza. Recuerde 1 Pedro 5:5, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”

ver. 1 ped.5.5

Las primeras declaraciones del Sermón del Monte (Mateo 5:1-7) deben animarnos. Los pobres en espíritu y los que lloran son los que están conscientes de su pecaminosidad. Gracias a ello, son mansos y humildes en sus actitudes y acciones hacia los demás, y tienen hambre y sed de la justicia que todavía no alcanzan. Toda su actitud es lo opuesto a la persona orgullosa, moralmente superior y justa en su propia opinión. Sin embargo, Jesús dijo que ellos (los que NO son orgullosos) son bienaventurados.

Al narrar sus parábolas, el Señor Jesús creó personajes para dar énfasis a sus enseñanzas de manera que sus oyentes se sintieran impelidos a hacer algo. Considere la parábola del fariseo y el recolector de impuestos que oraban en el templo (Lucas 18:9-14). A los ojos de los judíos, no podía haber mayor contraste entre un fariseo y un odiado recaudador de impuestos. Necesitamos ser honestos y humildes y admitir los pecados sutiles que cometemos para experimentar el amor que proviene del perdón de esos pecados. Pero también debemos enfrentarlos y resolverlos.  El peor de los pecados, en términos prácticos, es negar que esos pecados sutiles existan en nuestra vida. El primer paso para lidiar con cualquier de los pecados mencionados es reconocerlos y arrepentirnos de nuestra actitud. Más bien, para utilizar la terminología de Pablo, “haced morir” esos pecados sutiles (Romanos 8:13; Colosenses 3:5).

Aquí hay una lista de los pecados sutiles de los que hemos hablado:

  • Impiedad
  • Ansiedad y Frustración
  • Falta de Contentamiento
  • La Ingratitud
  • El Orgullo
  • El Egoísmo
  • La Falta de Dominio Propio
  • Impaciencia e Irritabilidad
  • La Ira
  • Las Consecuencias de la Ira
  • El juzgar a los demás
  • Envidia, Celos y pecados similares
  • Los pecados de la lengua
  • La mundanalidad

Al repasar esta lista, continúe pidiéndole a Dios que abra sus ojos al pecado que ha estado tolerando o que se ha negado a reconocer pero que está presente en su vida. No hay sustituto alguno para la humildad y la confesión sincera de pecado, pues este es el primer paso para enfrentarlo.

¿Ha pedido a otras personas que evalúen si hay pecados sutiles en su vida? Si no lo ha hecho, este sería un buen momento para hacerlo. Aparte tiempo para estar con su cónyuge, hermano, o un buen amigo. Pídale que le hable con honestidad. Asegúreles que no se pondrá a la defensiva o que cuestionará su evaluación. Tan sólo escuche, no responda.

Recuerde que nuestra santificación progresiva, esto es, despojarnos del pecado y vestirnos a la semejanza de Cristo, está cimentada en dos piedras fundamentales: la justicia de Cristo y el poder del Espíritu Santo. Siempre mire a Cristo y su perfecta justicia para saber dónde se encuentra usted, sabiendo que es aceptado ante Dios. Recuerde: si usted está unido a Cristo, el Señor lo ve envuelto en su justicia perfecta. Siempre acuda al Espíritu Santo para que lo capacite a enfrentar el pecado que hay en su vida y para producir en usted su fruto espiritual.

El mundo que nos rodea nos observa, aunque ridiculice nuestros valores y rechace nuestro mensaje. Quizá pensemos que los demás no perciben nuestros pecados sutiles, pero sí lo hacen. Reconocen nuestro orgullo, ira o critica. Piensan que somos gente “supersanta” o piensan que somos hipócritas, porque no practicamos lo que predicamos. Confrontar nuestros pecados “aceptables” en humildad y sinceridad puede ayudar mucho a erradicar esa imagen de nosotros. Finalmente, permítame insistir en las palabras de I Pedro 5:5 “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.”

Adaptado del libro, Pecados Respetables, por Jerry Bridges