Durante los últimos meses, estamos estudiando el tema de hacer discípulos. Como fundamento, estudiamos como crear una nueva cultura de hacer discípulos, desde la perspectiva de Los Hechos 11.
Los atletas desean más que cualquier otra cosa se grandes delante de los ojos de otros. Su motivación para levantarse cada día para entrenar va más allá que el superar a uno mismo y los lleva a sacrificar todo para lograr ser primero en su clase. Aspiran a la grandeza del reconocimiento como el mejor atleta en su categoría. El hombre más veloz en el mundo por mucho es Usain Bolt, el jamaiquino corredor tenedor del record mundial de los 100m. Si alguien desea correr tan velozmente como él, va a estudiar su forma o manera de correr y lo va a imitar.
El cristiano necesita de la imitación para poder correr “con paciencia la carrera que tenemos por delante” (Heb. 12:1). Los creyentes de Tesalónica estuvieron llevando a cabo su responsabilidad con gusto.
I. La iglesia local lleva la responsabilidad de imitar a sus mentores (v. 6).
A. Imitar a sus misioneros. Pablo estableció la iglesia en Tesalónica no sólo con sus palabras, sino también con sus acciones. Esta acción de ir a otra localidad para comenzar una obra nueva es lo que nosotros llamamos la obra misionera. Si nuestra iglesia va a lograr reproducirse, implica que nosotros vamos a tener que vivir vidas ejemplares. No es suficiente que decimos que somos cristianos, tenemos que ser cristianos en nuestro diario vivir. Nada menos va a tener una influencia en las vidas de los no alcanzados.
B. Imitar a sus pastores. Una vez establecida una iglesia local es importante que los integrantes de la iglesia aprendan a seguir el ejemplo de sus pastores (Hebreos 13:17). La iglesia de Tesalónica no sólo siguió el ejemplo de Pablo, sino también de Timoteo (1 Tes. 3:2). Vemos entonces el desarrollo de la relación entre discípulo y mentor y la manera en que Dios desea que la iglesia sea un cuerpo generacional.
C. Para poder imitar a Cristo. La meta de nosotros los pastores no es crear nuevas versiones de nuestra persona. Un autor lo expresó así; “El gran ejemplo para los cristianos es el de Cristo. Si imitan a sus maestros, es para que puedan ser llevados a imitar a Él más estrechamente”.[1] Un nuevo cristiano se necesita de otro creyente más maduro quien lo puede instruir en los caminos del Señor. “La imitación del Señor debe significar imitar su alegría de la aflicción”.[2] Estos creyentes habían recibido la palabra predicada con gozo a pesar de sus persecuciones porque el Espíritu Santo de Dios estuvo obrando en ellos Romanos 5:1-5. Y esto nos lleva a entender lo que dice Pablo en el verso siete.
II. Los que aprenden por la imitación tienen que ser imitados (v. 7).
A. Deben de servir de ejemplo para ser seguido. La palabra utilizado por Pablo es “typos” y significa un modelo y eventualmente llegó a significar un ejemplo. Pablo habla acerca de la iglesia como un ejemplo como una unidad porque hace referencia a ellos en el singular.
B. El creyente debe de influenciar a otro creyente. Pablo dice que su ejemplo influenció en las vidas de otros creyentes. Su ejemplo no sirvió para establecer comedores comunitarios u otras organizaciones de servicios sociales.
C. Su ejemplo sirve en el establecimiento de otras iglesias locales. Tanto en Macedonia y Acaya lo que cubre casi la totalidad del país moderno de Grecia. “Esto resultó en un alcance local a Tesalónica, un alcance nacional a Macedonia y Acaya, y un alcance internacional a las regiones más allá”.[3]
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[1] Morris, L. (1991). La Primera y Segunda Epístolas a los Tesalonicenses (pp. 47–48). Grand Rapids, MI; Cambridge, U.K.: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.
I. Las evidencias subjetivas de nuestra elección (v. 5). El evangelio es el medio por el cual la elección de cada uno se hace una realidad. Estas evidencias tienen que ver con las experiencias de los mismos evangelistas al entregarles el evangelio o las buenas nuevas a los tesalonicenses. Estas evidencias son subjetivas en relación a su percepción por los mismos predicadores.
A. La palabra de Dios es predicada. Pablo estima que la predicación entre ellos no fue simplemente una retórica vacía. El evangelio predicado puede presentarse como “nuestro evangelio” porque se veía vivir en la vida del mismo predicador. La prédica es necesaria para la elección porque “la fe viene por el oír, y el oír por la palabra de Dios” (Rom. 10:17). Si uno que profesa ser creyente y seguidor de Jesús dice tener fe sin obras, “yo te mostraré mi fe por mis obras” (Sant. 2:18). Así que la predicación no es solo útil para la elección de otros, sino también sirve para confirmar mi propia elección.
B. El poder de Dios se presenta. El evangelio no solamente anuncia el poder de Dios; es poder (gr. dunamis). Es “poder de Dios para salvación” según Romanos 1:16. Tiene la habilidad de penetrar las defensas de un incrédulo para tocar su corazón que menos desea cambiarse. Pablo vio aquel poder operar en especial en los de tesalónica y él dice que ambas partes pudieron dar testimonio de los efectos de un evangelio poderoso en las vidas de las personas.
C. La presencia de Dios se manifiesta. Esta manifestación es lo que guía al creyente en su peregrinación a través de la nueva vida en Cristo. La manifestación de la presencia de Dios en el desierto para el pueblo de Israel en su éxodo fue una columna de nube de día y una columna de fuego de noche. Nosotros recibimos el Espíritu de adopción que nos lleva a clamar ¡Abba, Padre! (Rom. 8:15; Gal. 4:6). “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Rom. 8:16). La adopción para ser hijos es la manera en que se hace una realidad nuestra elección.
D. La representación de Dios da confianza. El Espíritu Santo y la plena certidumbre están ligados fuertemente por la ausencia en el griego de la segunda palabra “en”. Esta confianza no es algo que los nuevos creyentes experimentaron, a pesar de que la presencia del Espíritu Santo nos trae confianza, porque esta confianza es lo que se experimentaron los evangelistas al ver operar el Espíritu de Dios en los nuevos creyentes.
Pablo termina su pensamiento con un resumen de lo previo cuando dice: ustedes saben bien nuestra manera de presentar el evangelio junto con nuestra motivación en el amor de Dios hacia ustedes. Sin ese amor no debemos llamarnos seguidores de Jesús (1 Jn. 4:8; 16). Pablo relata su gozo al ver el amor de Dios experimentarse en ellos a través de la expresión de sus compañeros y él mismo.
II. Las evidencias personales de nuestra elección (v. 6). Pablo mira hacia atrás y apunta a los momentos en cuando los tesalonicenses se convirtieron. Vosotros es enfático para señalar un cambio de persona en el discurso. Los tesalonicenses pudieron también dar testimonio de los cambios en sus vidas.
A. Imitaron la fe de los Apóstoles. ¡El orden de las palabras es sorprendente! Pero en una y otra oportunidad Pablo dice que uno debe de ver a Cristo a través de la vida del cristiano (1 Co. 4:16; 11:1; Ef. 5:1). La imitación de los mentores es para lograr imitar a Cristo.
B. Estuvieron dispuestos a sufrir penalidades. La imitación ocurrió a pesar de la oposición que se sintió temprano en la predicación del evangelio en tesalónica (Hechos 17:5-9). La elección de cada creyente en tesalónica ocurre en medio de la persecución y produce gozo en el Espíritu Santo.
Cuando una persona desea expresar su gratitud a otra persona hay a su alcance un sinfín de maneras para hacerlo. Uno puede mandar unos ramos de flores o una cajita de chocolates. Un poco de dinero normalmente se recibe con bien también. Pero si la idea es expresar el aprecio sin dejar que influye un regalo, una nota termina siendo la mejor manera para dejar constancia de sus sentimientos. Pablo elija ese formato al enviar su primera carta a los tesalonicenses. Esta carta no sólo termina influenciando a la iglesia en Tesalónica, sino también en todas las iglesias hasta el día de hoy. Pablo continúa su introducción de la carta a los Tesalonicenses expresando su gratitud a Dios por la salvación que Él había efectuado en sus vidas en tan poco tiempo. A la vez, demuestra cuán profundo fue la obra de Dios en ellos para producir los cambios notables que se ven en sus vidas.
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I. Una expresión de gratitud (v. 2). En esta sección de su carta, el apóstol Pablo comienza a explicar como el ejemplo de los creyentes en Tesalónica ha servido para el beneficio de muchas otras iglesias.
A. Pablo agradece al único Dios verdadero. Lo que Pablo dice es que está orando al Dios a lo cual ellos habían llegado a confesar después de abandonar a los ídolos (1:9).
B. Pablo expresa su aprecio por las vidas de los creyentes. No indica que cada oración se dirige hacia ellos sino que constantemente encuentra un motivo de expresar su gratitud a Dios por su salvación (2 Tes. 2:13). En vez de ser una fuente de pena para el Apóstol, ellos más bien llegaron a ser una iglesia modelo para los demás creyentes. Ellos trajeron gozo al corazón de Pablo.
Incluye a todos los creyentes. No es meramente una carta dirigida a un grupo selecto de creyentes entre la congregación. Pablo expresa su gratitud por cada individuo salvo por la gracia de Dios.
Muestra su satisfacción en cuanto a su crecimiento espiritual. El aprecio tiene su base en que cada individuo ha profundizado su andar con Cristo. Las evidencias de esta relación de crecimiento se expresan en el siguiente versículo.
II. Unos buenos recuerdos por las vidas cambiadas (vv.3-4). Pablo dice que al traer a la memoria lo que Dios hace en ellos constantemente le es una fuente de gozo.
A. Una vida cambiada produce tres características principales (v. 3). Estas características forman la base de la vida cristiana (1 Cor. 13:13). Cada uno se trata en más detalle en la carta (La fe es el enfoque en capítulos 1-3; Pablo ora por el amor en 3:12 y expresa su deseo que tengan siempre la esperanza por la totalidad de la carta).
La primera característica es que una vida cambiada por la salvación por fe es una vida llena de buenas obras.
La segunda característica es un amor que los ha llevado al cansancio por su constante expresión.
La tercera característica es la resistencia de su esperanza a pesar de las circunstancias difíciles por su expectación de la pronta venida de Jesucristo, basada en su posición delante de Dios Padre.
B. El cambio se produce por la intervención directa de Dios (v. 4). Pablo dice que su gozo se basa en el hecho que la relación entre ellos es ahora de hermanos con su Padre. Por la elección de Dios mismo y su intervención en la vida de cada individuo en la iglesia de Tesalónica, ellos habían llegado a formar una nueva relación de hermanos habiendo experimentado el amor de Dios.
Pablo es el primer cristiano a predicar en Europa y comienza en el centro cultural más grande de la zona, cual es Filipos. Después de haber salido de Filipos con su grupo de evangelistas por los ruegos de los pretores a causa del alboroto y las prisiones de Pablo y Silas, Pablo llega a Tesalónica donde había una sinagoga de los judíos (Hechos 17:1). Es capitolio de la provincia de Macedonia y la ciudad más grande de la zona, una ciudad que existe hasta el día de hoy.
Pablo entra en la sinagoga durante tres sábados seguidos (Hechos 17:2), cosa que indica el periodo menor de su estadía. El problema es que no hay indicios en cuanto a la duración de su ministerio en aquella ciudad. Algunos argumentan que estuvo casi 6 meses, pero nadie argumenta que sea más tiempo que eso. La mayoría de los estudiosos concluyen que estuvo entre un mes y dos meses en la ciudad y que durante este periodo pudo establecerse un fuerte núcleo de creyentes.
La predicación de la crucifixión y resurrección de Jesús señalaba la venida del Cristo tuvo un éxito sin par (Hechos 17:3). La mayoría de los convertidos fueron gentiles religiosos que ya tuvieron contacto con la sinagoga (Hechos 17:4). Por los celos de los judíos no creyentes, hubo otro alboroto encabezado por algunos hombres de carácter dudoso que buscaban a Pablo y a Silas en la casa de un Jasón (Hechos 17:5). Al no encontrarlos, le llevaron a Jasón delante de las autoridades y obteniendo fianza de él, le soltaron (Hechos 17:6-9). Esta reacción impulsaba a los creyentes a enviar de noche a Pablo y a Silas en camino hasta Berea. Habiendo llegado a Berea comenzaron a predicar y tuvieron aún más éxito con la predicación del evangelio (Hechos 17:10). Pero llegaron algunos desde Tesalónica y acusaron a Pablo y a Silas y enviaron a Pablo hacia Atenas (Hechos 17:15).
En algún momento durante su estadía en Atenas vino Timoteo a visitar a Pablo quien lo envió de nuevo a Tesalónica para animar a los nuevos creyentes (1 Ts. 3:2). “Tenemos toda la razón en pensar que Pablo era un hombre desanimado cuando llegó a Corinto, su próximo puerto de escala. Los oponentes fanáticos habían provocado su expulsión forzada de tres lugares sucesivos de predicación, en cada caso justo cuando parecía que su trabajo sería coronado con éxito. Después de estar allí había ido a Atenas, el centro cultural de Grecia, y había sido recibido por la burla. En días posteriores recordó que había llegado a Corinto «con debilidad y temor, y con mucho temblor» (1 Co. 2:3).[1]
Según Hechos 18:5 Pablo, Silas y Timoteo se encontraron de nuevo en Corinto y Pablo debe haber cobrado ánimo al escuchar de la perseverancia de los santos a pesar de las persecuciones (I Ts. 3:6-9); porque comenzó a predicar con denuedo nuevamente . Es en este contexto que Pablo escribe su primera carta a los Tesalonicenses animándoles al expresar su gozo por su fe.
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I. El saludo es típico de las cartas de este periodo (v.1a). Pablo adapta una forma convencional para hacer una aplicación a una audiencia cristiana.
A. Pablo se asocia con Silvano y Timoteo. Silvano es la manera en que Pablo registra el nombre de Silas como está registrado por Lucas. Este hombre es un ayudante al apóstol Pablo y el primer registro de su persona en la Biblia se encuentra en Hechos 15:22, 27. Se conoce también como un profeta Hechos 15:32. Timoteo es hijo de un padre griego y una madre judía. Fue criado en las disciplinas de una familia judía II Tim. 3:14-15 por más que nunca fue circuncidado (Hechos 16:1-3). Es un seguidor de Pablo que termina siendo pastor en varias locales.
B. Se expresa la característica de una iglesia cristiana. La iglesia no es conocida por su simple reconocimiento de Dios sino por estar “en Dios” y en su Hijo Jesucristo. Dios se conoce como Padre en algunos ejemplos en el AT pero para el creyente es una designación personal. Jesús (Yahweh es salvación) el hombre está reconocido por ser el Señor (traducción griega del hebreo “Yahweh”) y el Cristo o Mesías.
II. El saludo nuevo adaptado por Pablo (v. 1b).
A. Gracia a vosotros. El saludo hebreo común era “misericordia y paz” pero “es difícil sacar gracia de la misericordia” (Morris). Aquí tenemos algo sencillamente nuevo. Pablo se expresa a ellos en una nueva manera para hacerles entender que les desea algo que genuinamente pertenece a los creyentes.
B. Paz en Dios. La paz para los griegos era algo negativo (desea que no entres en guerra) pero para los judíos algo hermoso que abarca toda la bendición de Dios (Shalom).
Se busca: puede ser o una tortuga o un perro, pero seguro has visto un cartel que indica la pérdida de una mascota. A veces el cartel tiene la cara de una persona desaparecida o un sospechado de un crimen. Muchas veces con las palabras se busca viene la palabra “recompensa”.Nuestro Señor nos espera la obediencia pero a la misma vez nos habla de la recompensa que espera cada creyente.
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I. El verdadero discípulo se distingue por su amor hacia los demás. (vv. 34-35)
A. Jesús manda a sus seguidores aplicar de una nueva manera un viejo mandamiento (v. 34). No es un nuevo mandamiento por su contenido sino por su forma. Expresa mejor la aplicación del primer mandamiento (Marcos 12:29-30). Llega a ser a la vez un antiguo y nuevo mandamiento (1 Juan 2:7-8). Este mandamiento es claro y contundente (1 Juan 3:23).
B. La prueba de ser un discípulo es la obediencia al nuevo mandamiento (v. 35). Jesús indica que todos los no seguidores van a poder distinguir entre los verdaderos seguidores por la forma en que demuestren su amor el uno al otro. La falta del mismo sirve para dejar poco claro nuestro testimonio como discípulo de Jesús. Pero no sólo para los de afuera, sino también para los que pertenecen a la casa de la fe es un indicador fuerte de nuestra condición. Este amor es lo que nos permite sobrevivir en un mundo hostil.
II. La confusión reina después de la entrega del nuevo mandamiento. (vv. 36-38) Jesús acaba de enseñar algo que representa la enseñanza central del mensaje cristiano y sus discípulos ¡lo ignoran por completo! Están preocupados que se van a quedar sin su maestro.
A. Pedro expresa su perplejidad. (v. 36ª) Pedro no quiere perder de vista a Su Señor y demuestra la misma actitud de muchos seguidores de Cristo. En vez de fijarse en la clara enseñanza del Señor, se distrae por sus circunstancias actuales. No tiene la vista puesta en lo que está por venir sino en conseguir sus deseos inmediatos.
B. Jesús responde disimuladamente. (v. 36b) No responde con exactitud a la pregunta sino con unos detalles animadores. Ya les había dicho que iba a sufrir en la cruz (Capítulo 12). A diferencia de los fariseos, los verdaderos seguidores de Jesús sí lo pueden seguir y lo encuentran después.
C. Pedro reacciona con indignación. (v. 37) Dice que no solo está dispuesto seguir a Jesús sin importar el costo, dice que está dispuesto a entregar su vida por su Maestro. Pero sabemos que solamente son lindas palabras que expresan un deseo de corazón. Por esta razón Jesús expone su pronta negación.
D. Jesús responde con ironía. (v. 38) Me dices que está preparado para seguirme hasta la muerte pero no es el caso todavía.
III. Estar con Jesús es nuestro premio seguro. (vv. 1-3)
A. Nuestra fe nos ofrece una esperanza animadora. (v. 1) A pesar de todo lo que está por suceder en Su contra, Jesús nos invita a confiar en Él de la misma manera que confiamos en el Padre. Jesús conoce el corazón de cada seguidor y Él sabe que nuestros fracasos nos pueden desalentar (Uno es traidor, 13:21; Pedro le negará, 13:38; Satanás obra en contra de ellos, Lc. 22:31-32; Los discípulos lo abandonarán Mt. 26:31). Pero Jesús mira más allá de nuestros fracasos y espera crecimiento en nuestro conocimiento de Dios y nuestra fe en Él.
B. Jesús nos promete una morada con Él. (v. 2) Este versículo explica la razón por el consuelo que Jesús nos ofrece. Podemos creer en todo lo que Jesús nos ha revelado acerca de su persona porque ahora sale a prepararnos un lugar en la casa de su Padre. Su palabra es confiable así que nuestro lugar en el cielo es seguro.
C. Nuestro incentivo para seguir como discípulos es posar dónde está nuestro Salvador. (v. 3) Esta es una referencia clara a la segunda venida de Cristo. Pero cuando Jesús se va, es para prepararnos un lugar antes de volver a buscarnos y llevarnos a Su eterno hogar (Juan 17:24).
“No es nada fácil ser un cristiano dedicado. Nuestra sociedad no es amigo de Dios ni tampoco a Su pueblo. Si nos gusta o no, hay un conflicto entre nosotros y el mundo. ¿Por qué? Porque nosotros somos distintos del mundo y tenemos actitudes diferentes”.[1]
La diferencia expresada en la Biblia es notable; “Todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas”. “No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico de él, que sus obras son malas”. “Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece”. “El rey de Israel (el malvado Acab) respondió a Josafat (el buen rey de Judá): Aún hay aquí un hombre por el cual podemos preguntar a Jehová; mas yo le aborrezco, porque nunca me profetiza cosa buena, sino siempre mal” (Jn. 3:20; 7:7; 15:19; 2 Crónicas 18:7).
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El capítulo 5 de Mateo presenta 8 cualidades de un seguidor de Cristo que está bendecido o que goza de las bienaventuranzas de Dios. Estas cualidades se producen en el ámbito de una fe segura en Dios. La palabra bienaventurado expresa la idea de estar premiado por poseer estas cualidades (‘bien haces’ Santiago 2:19). “Estas cualidades deben de ser codiciadas y emuladas; se componen de ‘la buena vida’. Cada una es seguida por una razón, apuntando al hecho de que nadie será un perdedor por escoger seguir este estilo de vida, por menos prometedora que aparezca en el corto plazo. Las recompensas se encuentran al nivel de la experiencia espiritual y la relación con Dios en vez de una recompense material.[2] Nuestro es el reino justamente porque buscamos a nuestro Rey y el cumplimiento de Sus propósitos en nuestras vidas. Por esta razón, Jesús insiste en que Sus seguidores estén preparados para sufrir en esta vida a la luz de la gloriosa victoria que es nuestro después de nuestra peregrinación. El ser justo comienza en el momento de nuestra salvación y se perfecciona durante nuestra vida de abnegación.
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I. La descripción de los santos seguidores. V. 10ª; 11b
A. Están perseguidos. V. 10a Es el ejemplo dejado por nuestro mismo Salvador.
B. Están acusados falsamente. V. 11b Nunca debe ser dicho que un seguidor de Jesús está sufriendo a causa de sus acciones sino a causa de las acusaciones falsamente aplicadas a su persona. I Pedro 4:14
II. La razón por la cual los seguidores padecen persecución. V. 10b; 11a
A. Porque debemos vivir vidas rectas. V. 10b Jesús dice que la causa principal de nuestra persecución va a ser debido a nuestro compromiso de hacer lo correcto. I Pedro 3:14
B. Porque reconocemos a Jesús por ser Autor de la justicia. V. 11ª Es por causa de su nombre que vamos a sufrir.
III. La respuesta a las persecuciones sufridas. V. 12
A. Recibimos el mandato de estar alegres. II Cor. 21:5 y II Cor 12:10
B. Recibiremos recompensa. “El cielo al final, será una abundante recompensa por todas las dificultades que encontremos en nuestro camino. Esto es lo que ha llevado a todos los santos que padecen durante todas las edades—este gozo puesto delante.[3]
C. Seguimos el ejemplo de los profetas. Ellos nos proceden en tiempo y en excelencia. Santiago 5:10
[2] France, R. T. (1994). Matthew. In D. A. Carson, R. T. France, J. A. Motyer, & G. J. Wenham (Eds.), New Bible commentary: 21st century edition (4th ed., p. 910). Leicester, England; Downers Grove, IL: Inter-Varsity Press.
Ahora nuestro enfoque está en las ambiciones de los seguidores y lo que nuestro Maestro nos enseña en cuanto a lo que debemos espera en nuestra peregrinación como sus representantes aquí en la tierra. El contexto de Marcos 10 apunta al hecho que Jesucristo está decidido o determinado en cumplir la voluntad de Su Padre celestial. El versículo 32 indica que están en camino hacia Jerusalén donde nadie tiene pretensiones de lo que les espera. Los discípulos están asombrados y con miedo por las amenazas de los líderes religiosos contra la persona de Jesús. El Maestro da explicaciones de por qué tienen que subir en los versos 33-34 donde reitera que ya sabe bien lo que le espera y está dispuesto a morir porque resucitará al tercer día.
Es en este contexto que se acercan los dos hijos de Zebedeo con una petición. Parece ser que su petición tiene su base en su estrecha relación con Cristo (uno reclina en el pecho del Maestro a la hora de comer y el otro está incluido en el grupo de los tres más cercanos al Señor), y la promesa que Jesús les dio a todos los apóstoles en Mateo 19:28 donde dice, “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”. Con la promesa de reinar firmemente implantado en sus cerebros, los dos hermanos se atrevan a pensar en cómo será el reinar con Cristo y cuán cerca desearían estar al Señor cuando el mismo esté sentado en Su trono. “Mientras no hay nada de malo en tener aspiraciones de grandeza, tenemos que tener cuidado en cómo definimos la ‘grandeza’ y por qué deseamos lograrla. Jesús dijo, ‘el que quiere hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos’ Marcos 10:43-44” (Wiersbe). Ellos cometieron el mismo error de muchos hoy día de seguir el ejemplo del mundo en cuanto a sus ambiciones. Desearon las mismas cosas que los romanos que ejercían autoridad en su territorio quienes buscaban conseguir una posición de autoridad. Jesús corrige su pensar y los confronta con la necesidad de tener ambiciones piadosas que no buscan lo suyo sino el bien de otros.
A. Jacobo y Juan están consumidos por sus propias preocupaciones. V. 35 Jesús acaba de reiterar su pasión y muerte y estos dos hermanos sólo piensan en cómo asegurarse el día de mañana. No piensen en otros, ni en las implicaciones de las palabras de su Maestro más allá de cómo van a lograr obtener lo deseado y tener su futuro seguro.
B. La petición vergonzosa expresada. Vs. 36-37 Jesús no dice que sí a su petición abierta aunque sabe que hay en sus corazones, sino los lleva a expresar abiertamente lo que termina siendo una petición basada en la codicia. Quieren tener sentarse uno a cada lado del Señor en un lugar privilegiado.
II. La realidad celestial expresada. Vs. 38-40
A. La confrontación con la realidad. V. 38 Jesús indica que ellos no saben que el sentarse uno a cada lado sólo se logra a través de la persecución y el sufrimiento.
B. La predicción de su futuro. Vs. 39-40 Jesús dice que si van a sufrir su mismo destino de martirio (Hechos 12:1-2). Pero Jesús dice que el lugar de privilegio está reservado para los que lo merecen y a los que lo reciben por honor.
III. La ira de los otros discípulos ambiciosos. V.41-45
A. Se enojan los demás. V. 41 No se enojan con una ira santa sino porque los dos hermanos les habían ganado en cuanto a llegar a pedir semejante petición.
B. Jesús corrige su forma de pensar. Vs. 42-45 El verdadero discípulo no busca su propia vanagloria sino el bien de los demás. El es un servidor y sus ambiciones se basan en su deseo de dar su vida en búsqueda de la gloria de su Salvador.
No entrar en docena, que significa que no se es igual o parecido a otros.
Además, la docena del fraile – también la docenica del fraile – que constaba de trece unidades, y que alude al que busca un mayor beneficio para sí que para los demás o al que toma más de lo que dice querer.
Esta última frase hace referencia a un cuento muy antiguo que fue muy popular y que se apoya en la fama de pedigüeños, pícaros y astutos que de siempre han tenido los frailes. Dice así: Fue un fraile a comprar huevos y le dijo a la moza:»Quiero una docena de huevos, pero como han de ser para distintas personas, me los despache por separado: para el abad quiero media docena (6); para el padre tornero un tercio de docena (4); y para mí, que soy pobre, un cuarto de docena (3).» De modo que el fraile pagó la docena y se llevó trece huevos. La moza hizo sus cuentas y vio que el fraile la había engañado. Al cabo de una semana volvió el padre a la huevería con el mismo cuento. Pero la guapa moza le espetó: «Señor don fraile, le pongo junta la docena de huevos… y ya se hará vuestra merced las cuentas por el camino.»
El uso más antiguo conocido de sistema duodecimal fue utilizado por los astrónomos de Mesopotamia. Se cree que la observación de doce apariciones de la Luna a lo largo de un año es el motivo por el cual es empleado de forma universal en todas las culturas. Aún se sigue usando al dividir el año en doce meses, y el día en doce horas diurnas y doce nocturnas.
La docena se sigue utilizando como cantidad genérica por docenas o medias docenas. En ciertos países, como el norte de Europa y las naciones anglosajonas, los cocineros de pasteles suelen preparar doce unidades a la vez. Además, es común en algunos países vender pasteles, ciertas bebidas y algunas frutas en paquetes de doce. Es muy probable que se emplea porque es múltiplo de los números 2, de 3, de 4 y de 6; cosa que le hace más fácil a la hora de vender mercaderías.
De todos modos, llegamos a nuestro texto hoy y nos encontramos con el relato de la selección de los doce discípulos de entre todos los que le seguían a Jesús. Ellos fueron electos para una tarea especial. La Biblia no nos explica por qué fueron doce, pero nos hace entender en el libro de Mateo 19:28 que tiene que ver con los doce tribus de Israel.
Vemos aquí que el propósito de esta selección es para establecer una hermandad entre Jesús y algunos de sus discípulos para la propagación de sus enseñanzas después de que Él se vaya.
A. El lugar de la elección. V. 13ª Jesús fue aparte en un monte para orar. Su oración tiene como objetivo el prepararse para la selección de sus seguidores más íntimos. A los que le iban a seguir de cerca para poder dar testimonio de su vida y promocionarla después de su ascensión al cielo. La selección de cualquier ministro debe estar acompañada por mucha oración.
B. La regla implementada para la elección. V. 13b Jesús “llamó a sí a los que él quiso”. No permitió que ninguno se ofreciera para esta obra especial. Hubo una selección de entre todos los seguidores de estos doce.
C. La eficacia de Su llamado. V. 13c Cristo llamó a los que le fueron entregados (Jn. 17:6); y todos que el Padre le entregó seguramente le vendrá (Jn. 6:37). No sabemos cuál fue su motivación en responder al llamado de Jesús, pero ninguno se arrepintió de haberle seguido a Jesús.
D. La intención de Su elección. V. 14 La designación de estos doce tiene que ver con la necesidad de enviar representantes ante “todas las naciones” (Mat. 28:19). La palabra aquí traducida “enviarlos” está relacionada con nuestra palabra “apóstol”. Desde el comienzo de su ministerio Jesús había designado a estos hombres a ser sus representantes oficiales. La preparación de estos predicadores requeriría de tiempo para moldearlos a la imagen de quién les enviaba. Ellos necesitaban de ser testigos de Sus palabras y de Sus milagros.
E. El poder y honor que les impuso. V. 15 Jesús demostraba Su autoridad al conferir Sus poderes en Sus seguidores. Fueron ordenados para sanar a los enfermos y tener autoridad sobre los demonios para echarles fuera.
II. La identidad y la disposición de los doce. Vs. 16-19
A. Sus nombres y número. Vs. 16-19ª Esta lista coincide con la lista de Mateo excepto en la posición de Tomás y Mateo. Pedro es primero y Judas Iscariote es último. Juan y Jacobo reciben el apodo “hijos de trueno” o por sus voces poderosas o por su celo en predicar. (Heb. 12:26)
B. La adhesión inmediata de los selectos. V. 19b Ellos bajan de la montaña para comenzar su nueva vida con su Maestro quién los va a instruir mejor en el camino de Dios.
Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas. Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza. Y dijo a otro: Sígueme. El le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú vé, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa.(M) Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios. (Lucas 9:57-62)
El encuestador George Barna hizo un estudio de estadística en los Estados Unidos mostrando que la mayoría de los cristianos en aquel país muestran tener un compromiso limitado de su fe. Es cierto que un gran número de creyentes profesantes están dispuestos a participar activamente en sus iglesias por asistir, leer la Biblia y ofrendar o diezmar. Pero a la hora de establecer prioridades y tomar el compromiso de seguir a Jesús, dejando todo atrás por el amor de Su nombre, muy pocos están dispuestos a someterse a las condiciones de una vida entregada.
Al entender que ser un discípulo de Jesús requiere dejar que Él nos moldee el carácter y cambie nuestra manera de vivir, muchos optan por seguir con el estatus quo. Pero evaluar nuestro compromiso e introducir cambios es exactamente lo que se requiere Jesús de la persona que desea ser Su verdadero discípulo. Esto significa que uno no solamente esté a la disposición del Señor, sino que hace todo lo posible para lograr implementar la voluntad de Dios para su vida. No es la decisión de dedicarse al Señor porque la dedicación es algo que debe estar presente constantemente. Si no, Jesús busca y llama a los seguidores que en muchos casos nunca toman el compromiso ser un verdadero discípulo porque no están conformes con las condiciones.
Ser un discípulo verdadero es “la decisión de dejar las filas de los interesados y ponerse al lado de los comprometidos.” Jesús enfrenta a tres casos que, a primera vista, suenen muy parecidas cuando Él trata con tres de Sus seguidores. Tienen que ver con la necesidad de tomar el compromiso de involucrarse en la obra de Dios y obedecer Su voluntad. Nos fijamos hoy en las condiciones del verdadero discípulo.
I. El Discípulo Impulsivo (vv. 57-58)
La Biblia identifica a este hombre como un escriba en Mateo 8:19. Él había seguido a Jesús por cierto tiempo y logró ver la grandeza de la obra de Jesús entre la gente. Ahora quiere hacer público su deseo de participar personalmente en la obra de Jesús aquí en la tierra.
A. La Declaración Exaltada del Escriba (v. 57) Este escriba se le acercó a Jesús y le dijo “Estoy dispuesto seguirte adondequiera que vayas.” Esta es una expresión de su deseo de seguir ciegamente a Jesús. Fue más un impulso desconsiderado de compartir en la gloria de Jesús y las bendiciones de Su ministerio terrenal que un deseo genuino de someterse a la voluntad de Dios. Llegamos a esta conclusión en base de la forma en que Jesús pone a prueba sus motivos en el siguiente versículo.
B. La Respuesta Explícita de Jesús (v.58) El Señor le respondió con una revisión de la realidad. Tanto las aves del cielo como las zorras tienen su propio hogar, ¡pero yo no! Debemos reconocer que Jesús no rechaza la persona del escriba y tampoco le prohibió ser su seguidor mientras va camino hacia Jerusalén, simplemente deseaba que su decisión se base en la realidad. Jesús le desafió a contar el costo de ser un discípulo.
¿Qué te va a costar a vos tomar la decisión de comprometerte como discípulo de Jesús? Lo que aprendemos de esta situación es que no es suficiente el desear servir al Señor. Uno tiene que llegar a tener un compromiso con el Señor de seguirle y esta involucrará mucho sacrificio personal.
La abnegación de Jesús – Ir sin importar los costos. Lucas 9:23
La vida nómada de Jesús – Un peregrino y forastero. I Tim. 6:8
II. El Discípulo Enredado (vv. 59-60)
Este hombre ya había tomado la decisión de seguir a Jesús. En Mateo 8:21 la Biblia identifica a este hombre como discípulo que de alguna manera su vida ya está involucrado en el servicio al Señor. Jesús lo miraba y puso a prueba su compromiso a través de un llamado al mayor servicio.
A. La Resistencia del Discípulo Seguir el Mandato de Jesús. (v. 59) Jesús llama a este seguidor de la misma manera en que llama a los doce en Mat. 5:27. Es el llamado extendido a cada verdadero discípulo.
La respuesta parece noble para nosotros cuando le respondió a Jesús “Déjame enterrar a mi padre.” Entonces echamos un vistazo al significado histórico de su pedido. Es imposible que el padre hubiera muerto recién. La tradición de los judíos y falta de maneras de embalsamar indican que el cuerpo tendría que estar enterrado dentro de las 24 horas después de la muerte. Ya estaría en luto si habría muerto el padre. Las viejas costumbres de los judíos se ven en lo que se encuentra en la actualidad en la argentina.
El proceso del entierro de aquel entonces duraba más de un año. Entonces, si no estaba muerto el padre, ¿que pidió el discípulo? El discípulo realmente quisiera obtener un permiso hasta la muerte de su padre y el cumplimiento de las costumbres del entierro (algo muy importante para los judíos) y después de haber hecho esto, volviera a seguir a Jesús completamente. Hubiese obedecido el mandato de Jesús ser un discípulo comprometido si no le había enfrentado un conflicto de responsabilidades.
B. El Rechazo de las Obligaciones Artificiales. (v.60) Jesús le respondió de que los muertos espirituales puedan encargarse de enterrar a los muertos físicamente. El deseo de este supuesto discípulo cumplir con sus obligaciones familiares no ocultó el verdadero problema. El conflicto de responsabilidades que enfrentó fue solamente una escusa para no cumplir con el llamado de Dios en su vida.
¿Qué te impide realizar un compromiso de seguir la voluntad de Dios en tu vida? “Por supuesto yo iré Señor… algún día.” Comprometerte bajo las condiciones que Dios impone quizás involucrara estar ausente y muy lejos de casa cuando un familiar pasa por pruebas difíciles. El Señor desea un compromiso total sin excusas, aun cuando significa dejar a sus seres queridos atrás. Lucas 18:28-30
III. El Discípulo Inconstante (vv. 61-62)
La actitud indecisa de este discípulo es una indicación de su falta de compromiso en la obra de Dios. Está dispuesto servir con su vida si pueda tener un poquito de tiempo para volver a casa y decir “adiós” a todos los que estén allí.
A. El Irresponsable Pedido de una Última Despedida (v. 61) Debemos tomar en cuenta que hay un ejemplo bíblico de una persona que volvió a casa para despedirse de toda su familia después de haber recibido el llamado de Dios en su vida. En 1 Reyes 19:19-21 Eliseo volvió a casa para una despedida final antes de seguir a Elías. La gran diferencia aquí en Lucas 9 es que no fue una prueba de su buena voluntad en solamente estar dispuesto seguir a Jesús, como en el ejemplo de Eliseo, pero su buena voluntad en dejar atrás su pasada manera de vivir y seguir a Jesús con devoción. Este discípulo quería exponerse a las tentaciones de su pasada manera de vivir una vez más para decirles “hasta luego” con una gran posibilidad de jamás volver a servir a Jesús.
B. La Irrefutable Sabiduría de Jesús. (v. 62) La respuesta de Jesús es “Adelante.” No hay que mira atrás porque no está permitido. Debemos “olvidar ciertamente lo que queda atrás” (Filipenses 3:13).
Debemos fijar nuestra mirada en las cosas y oportunidades que quedan por delante. Mirando hacia atrás es tan imprudente para el discípulo de Jesús como para el labrador a cargo del arado.
¿Cuáles son las tentaciones que vos no podés dejar atrás? ¿Qué te impide cada vez que el Señor te invita a realizar un compromiso de ser un verdadero seguidor?
Un compromiso de seguir a Jesús significa un sacrificio personal, que puede incluir el dejar a tu familia atrás, para que podés enfocarte completamente y sin distracción en servir a Dios. ¿Reflejá tu vida más bien la vida de uno de esto supuestos discípulos de Jesús que hemos estudiado hoy que no querían comprometerse totalmente a seguir al Señor? ¿Qué necesitás cambiar hoy para que podés estar en una posición para seguir al Señor bajo sus condiciones? Ahora es el mejor momento para comprometerte como seguidor. Tu compromiso hace falta ahora mismo.